martes, 24 de marzo de 2026

Capítulo 8

SILVIA
CAPÍTULO 8: AMOR Y DESAMOR








FLORIDA
INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, COMEDOR / DÍA
Silvia 08: Amor y desamor 1TukmhX



Kiara les habla a sus padres sobre Silvia.


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Juan: ¿Entonces Mirela ya contrató una chica? Pensé iba a tardar más. Me alegro que ya tenga alguien que le eche una mano.

Kiara: Es muy simpática y muy guapa. Se llama Silvia, Silvia Pascual o algo así dijo Mirela.

Jennifer: ¿Quéee? (Alucinada) ¿Cómo así que Silvia Pascual? No puede ser la misma Silvia que… (Pensando: Silvia Pascual...  así dijo la directora de la agencia de adopciones de Miami que se llamaba la mujer que andaba buscando a Kiara…)

Juan: ¿Qué pasa mi amor? ¿No puede ser el qué? 

Jennifer: No, nada, cariño… No me hagas caso es que… Al escuchar Silvia me acordé de una vieja amiga de infancia… pero se apellidaba de otra manera. (Miente) Eso es todo.

Kiara: De momento la abuela la va a poner a prueba. Silvia vive en el pueblo, vendrá a la hacienda todos los días en el coche de su amiga Patricia, la de la peluquería, eso me ha dicho la abu.

Juan: Bueno pues a ver si la conocemos pronto, entonces. 

Jennifer: Kiara y yo nos vamos a San Martín. Tengo que comprarle ropa.

Juan: Nos vemos más tarde, entonces. (Se besa con su esposa en los labios y le da un beso en la frente a la niña)

Kiara: Hasta más tarde papi. Chao.

Madre e hija se marchan, Juan se va hacia el piso de arriba por las escaleras de la casa.





SAN MARTÍN, FLORIDA
INT. / PELUQUERÍA PATY'S / DÍA

Nuria ha ido a la peluquería de Patricia a cortarse y teñirse el pelo. Ambas conversan mientras Nuria está sentada en el sillón frente al espejo. Paty detrás de ella, las dos se ven mirando al espejo.


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Nuria: Quiero un cambio radical, nena... algo que deje a todo el mundo en shock cuando me vea. Que todos los hombres volteen a verme al pasar por la calle.

Patricia: Mmm. ¿Qué tal un cambio de color, algo así rojizo y todo rizado por ejemplo o...?

Nuria: Ay no, rojo no... quiero ponerme rubia, Paty. Y otro corte de cabello diferente, no sé... algo más... tú sabes.

Patricia: ¿Estás segura? Va a a ser mucho cambio de repente pero si es lo que quieres.

Nuria: Sí, ya son años con el mismo look y estoy aburrida. Quiero algo más moderno y juvenil.

Patricia: OK, pues no te preocupes, tus deseos son órdenes querida... Vas a quedar divina de la muerte como diría Morticia Fonzy.

Nuria: ¿Y esa quien demonios es? (Dice sorprendida)

Patricia: ¿Ah, que no la conoces? Pero si es la chismóloga más famosa de la tele... Dicen que es multimillonaria. La tipa es super elegante y distinguida. Mira, sale en un canal hispano de Miami que se llama PG... Ya lleva no se cuantos años y hasta es actriz y toda la vaina... Aparte es archienemiga de RuPaul, sí esa mulata que es trans... bueno... El caso es que...

La peluquera sigue hablando. Patricia le cuenta todos los detalles sobre la famosa diva. Nuria pone los ojos hacia arriba y medio blancos, aburrida con tales chismes que no le interesan.




INT. / BAR "LUNA AZUL" / DÍA

Jennifer ha ido al bar de su primo Fran a hablar con él. Ambos charlan  mientras se toman un par de chelas bien frías.

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Fran:  ¿Y tu hija? ¿Dónde esta Kiara?

Jennifer: Se quedó en casa de una amiga, estuvimos de compras y tal pero luego más tarde pasaré por ella.  Mientras tanto quería hablar contigo.

Fran: Tú dirás... Me sorprende verte por el bar hoy.

Jennifer: La madre biológica de Kiara apareció, Fran.

Frank: ¿Qué dices, en serio? ¿Y quién es?

Jennifer: Se llama Silvia Pascual, parece ser que es amiga de Patricia, la gorda esa de la peluquería de la esquina.

Fran: No puede ser… ¿Cómo sabes? ¿Quién te dijo que esa Silvia está en San Martín?

Jennifer: Una que se entera de todo y de más… Encima esa maldita mujer va a ponerse a trabajar ahora para la idiota de Mirela, disque de chacha y ayudante personal.

Fran: ¿La vas a tener dentro de tu casa? Tienes que impedir que esa mujer entre y conozca a la niña. ¿La has visto ya en persona? A la Silvia esa digo.

Jennifer: No… aún no… ¿Dices de impedir que entre en la casa? Mirela y Juan ya dieron el visto bueno... Yo no tengo ni voz ni voto en esa familia, parece estuviera pintada en una pared.

Fran: ¿Crees que esa Silvia sabe que Kiara es su hija biológica y por eso...?

Jennifer: No lo sé, pero es mucha casualidad que esa mujer se haya acercado a mi familia así sin más, muy sospechoso y yo no soy boba, Fran. Aquí hay gato encerrado. Esa estúpida sabe algo... y si no lo sabe, lo intuye. ¿Cómo es posible que se precisamente ella se ponga a trabajar en la hacienda dime? Esa desgraciada no me conoce y no tiene ni idea de donde se ha metido, Fran, ni se lo imagina.





INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, COCINA / DÍA

Mirela está en la cocina en su silla de ruedas mientras conversa con Silvia. La joven está preparando el té y unas pastas.


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Silvia: Rosa y Yuvanna se fueron al pueblo a hacer mercado. Y Zoraida me dijo que hoy tenía el día libre. He buscado el azúcar pero no la encuentro… ¿Será que se terminó, Mirela? Fui a ver a la despensa pero esta cerrada. ¿Sabe usted donde puede andar la llave?

Mirela: Mmm… ni idea mijita, qué raro, juraría que quedaba una bolsa en ese armario… Pregúntale a Juan sobre la llave de la despensa, a esta hora él debe estar arriba en su despacho.

Silvia: ¿En su despacho?

Mirela: Sí, niña, subes por las escaleras y por el pasillo la segunda puerta a la derecha.

Silvia: OK, voy entonces... 

Mirela: Dile que vas de mi parte y así de paso lo conoces personalmente. Es muy buen muchacho.

Nuestra protagonista sale de la cocina y ya en la sala se dirige hacia las escaleras para subir al piso de arriba de la casa.




INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, PASILLO / DÍA

Silvia ya esta en el pasillo de arriba y toca la puerta del despacho pero nadie responde. La chica trata de abrir la puerta girando el picaporte pero está cerrada con llave.

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Silvia: Qué raro… ¿Será que también se fue el señor Juan? ¿Holaaa?

Nuestra protagonista camina por el pasillo tratando de localizar a Juan.

Silvia: ¿Holaaa? ¿Hay alguien? ¿Señor Juan? Soy Silvia, la nueva empleada de la señora Mirela. Venía a preguntarle por la llave de la despensa. Necesito azúcar. Es que no hay en la cocina y...

Pero nadie responde. Sólo hay silencio en la vivienda.

Silvia: Seguro el señor Juan está fuera trabajando en la hacienda o vete tú a saber donde. Bueno me volveré a la cocina porque si no...


Nuestra guapa protagonista avanza por el pasillo. En ese momento se abre la puerta del cuarto de baño y aparece Juan en toalla a la cintura tras haberse dado una ducha. El hombre, con el torso desnudo, se queda alucinado a ver a Silvia en su casa. Juan grita y Silvia grita también en una cómica y a la vez incómoda situación.


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Juan: ¡AHHHH!!!  (Asustado al verla)

Silvia: ¡AHHHHH!!! (Igualmente asustada)

Juan: ¿Tú? ¿Se puede saber que carajos haces tú en mi casa? ¡Habla descarada! ¿Qué haces aquí? ¿Cómo entraste? ¿Pero qué pretendes?

Silvia: Perdón señor Juan.. perdón... Este… yo… yo… Lo siento… yo… (Avergonzada mirándole el torso)

Juan: ¡Estoy esperando una respuesta! ¿Qué haces tú en mi casa? Voy a llamar a la policía.

Silvia: ¡No por favor! No lo hagas, digo.. no lo haga… Soy… Me llamo Silvia, soy la empleada de doña Mirela. Tú debes de ser Juan…

Juan: ¡A mi me hablas de usted, igualada!!! ¿Tú eres Silvia? No me lo puedo creer, esto no puede estar pasando... ¿Tú eres la chica que contrató mi madrastra? 

Silvia: Vine a preguntarle si sabía donde guardan las criadas el azúcar. 

Juan: En las cuadras... (Dice burlón) ¿Dónde va a ser? ¡En la despensa!! 

Silvia: Ya lo sé. Pero no tengo la llave, la puerta está cerrada. Doña Mirela me dijo que subiera y le preguntara a usted… bueno que… (Nerviosa mirándole así en toalla)

Juan: Mira Silvia o como te llames, la próxima vez llamas a la puerta en casas ajenas. ¿Quieres? Estaba duchándome.

Silvia: Yo no entré al cuarto de baño, por si no se ha dado cuenta, fue usted quien salió así casi en cueros. (Dice indignada)

Juan: Jajaja. En cueros dice...

Silvia: Para su información sí llamé, llamé a la puerta.

Juan: ¿A la puerta de dónde?

Silvia: A la puerta de su despacho...

Juan: Jajaja. ¿Eres tonta o te lo haces? 

Silvia: Oye, sin faltar eh... ¿Pero tú que te has creído? (Enojada)

Juan: El dueño de esta casa. ¿Te parece poco? ¡Y no me tutees! (Dice muy molesto)

Silvia: Ya lo sé. Y no se ría de mí. Que sea el dueño de la hacienda no le da derecho a hablarme así... ¡Y ya cúbrase por el amor de Dios!!! Que va casi desnudo...

Juan: Estoy en mi casa y voy como me da la gana, además no hay nadie aquí arriba. Llevo una toalla, no voy desnudo. ¿No te acabo de decir que me estaba dando una ducha?

Silvia: Ay Diosito pero que paciencia con este hombre...

Juan: Mi mujer y mi hija se fueron al pueblo. Estoy sólo. Acabé el trabajo en la hacienda y… ¡Bueno! ¿Pero y qué carajo hago yo dándote explicaciones a ti? ¿Quieres azúcar? Pues en la cocina habrá o si no en la despensa.

Silvia: No le acabo de decir que la puerta de la maldita despensa está cerrada y no tengo la dichosa llave. ¿O es que hablo en chinoooo? (Dice muy enojada y cómica a la vez)

Juan: ¡Está bien! Ven conmigo… (Dice con mal humor)

La joven camina tras Juan. Ambos bajan las escaleras y justo bajo ellas hay una puerta que da a la dichosa despensa, al lado hay un mueble de cajones, Juan abre uno y toma una llave. Silvia se siente muy atraída hacia nuestro protagonista pero él apenas se da cuenta.  Juan abre la puerta y entra en la despensa, al poco sale y finalmente le da una taza llena de azúcar.

Juan: ¿Es suficiente con esto? (Dice con mal tono)

Silvia: Sí… (Nerviosa) 

Juan: ¡Toma, la llave!! (Se la da en la otra mano)

Silvia: Gracias. Y disculpa… Yo… no quise molestar, no volverá a ocurrir. Te lo juro.

Juan: Eso espero, y de usted, si no te importa… (Con mal tono) 

Silvia: Disculpa por tutearte es que...

Pero ella se le queda mirando sin pestañear. Juan la increpa.

Juan: ¡Bueno ya!  ¿Qué más quieres?

Silvia: ¡No, nada, perdón, perdón!! ¡Ya me voyyy!! (Se va a toda prisa para la cocina)

Juan: Esta chica está como un cencerro… Vaya una chacha que ha ido a contratar Mirela… La tal Silvia está como una verdadera cabra, jajaja. (Se ríe finalmente)





SAN MARTIN, FLORIDA
INT. / RESTAURANTE / DÍA

Patricia ha quedado con Andrew para almorzar en un restaurante del pueblo. Los dos charlan sentados a la mesa.

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Andrew: Está muy bonito el sitio... Patricia. Y muy buena comida además... 

Patricia: Dime Paty, por fa... así me llaman mis amigos y casi todo el mundo en este pueblo.

Andrew: OK Paty... (Sonríe) Me sorprendió tu invitación a comer hoy. La verdad no lo esperaba... 

Patricia: Sólo quería conocernos un poco más... no pienses nada raro.

Andrew: ¿Acaso crees que yo no quería conocerte más?

Patricia: ¿En serio? (Dice algo avergonzada)

Andrew: Claro... es más... Tengo una idea. ¿Qué te parece si vamos al cine el sábado por la noche en Rivers Place? Me han dicho que estrenan una peli que...

Patricia: ¿En serio? 

Andrew: ¿Qué dices, quieres venir conmigo? 

Patricia: Claro... por supuesto, encantada de ir contigo al cine. (Sonríe ilusionada)

Andrew: Pues no se hable más, el sábado quedamos. Te paso a recoger con mi auto a tu casa a eso de las siete. ¿OK?

Ambos se miran y sonríen.




INT. / CASA DE SANTIAGO Y DANIEL, DORMITORIO / NOCHE

De noche, Santiago y Daniel discuten en el dormitorio de la casa que comparten como pareja en el pueblo. Bueno la casa de hecho es de Santiago.


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Daniel: No tengo nada con Diego, nada. Sólo le dije que... 

Santiago: Que te gusta, y no te bastó eso que tuviste la poca vergüenza de besarte con él. Aquí tienes las maletas con tus cosas, mañana te me largas de mi casa y te vuelves a la hacienda con tu familia. Tú sabrás lo que les cuentas.

Daniel: No seas así Santi... por favor. Hablemos.

Santiago: Por favor, nada, Daniel. Haberlo pensado antes de andar besándote con otro.

Daniel: Está bien... Mañana a primera hora me voy. 

Santiago: Esta noche duermes en el sofá. Lo nuestro se ha terminado. 

Daniel: ¿Por qué eres así? No te fui infiel... sólo fue una estupidez. Un momento de inmadurez. 

Santiago: Tienes 33 años Daniel... No 18.

Daniel: No seas así.

Santiago: ¿Así cómo, dime? Fuiste tú quien terminó con esto. Pensé que me amabas pero ya me dí cuenta que no, que sólo me usaste para olvidar al tal Dieguito de las narices. ¿Qué tiene ese que no tenga yo, me puedes explicar? ¿No te di amor y cariño? ¿No tuve detalles todos estos años contigo? ¿Acaso a poco no fui suficiente hombre para ti en la cama? ¡¡Dimeee!!! (Se le saltan las lágrimas de dolor y rabia)

Daniel: Perdóname por favor... (Dice con tristeza)

Santiago: Lárgate a la sala y acuéstate en el sofá, no te quiero ni ver. ¿Me oyes? Yo no me merecía esto... te lo di todo. Eres un inmaduro y un egoísta que sólo piensas en ti. ¿Y sabes qué Daniel? Que la culpa de todo ello la tuvieron tus padres. Esteban y Mirela no te supieron inculcar valores. En cambio yo crecí en una familia humilde. No tuve lujos como tú pero me enseñaron lo que está bien y lo que está mal. Cosa que tú jamás aprendiste parece ser.

Daniel: No metas a mi papá en esto, está muerto.

Santiago: No me importa. Sólo digo la verdad. Esteban y Mirela te criaron entre algodones igual que a tu hermana Nuria. Ella fue una inmadura por dejar a Diego. Porque lo sé todo. Él nunca la engañó con nadie. Y tú.. tu eres peor que ella. Me has tenido de peor es nada estos cuatro años. ¿Verdad?

Daniel: Las cosas no son así, Santi, yo te quería... y lo pasábamos bien en la cama... pero...

Santiago: Pero no fui suficiente para ti. Nunca pudiste olvidarte de ese tipo, con el cual te recuerdo nunca tuviste nada. 

Daniel: Lo sé... (Dice con tristeza)

Santiago: Espero que Diego te de una oportunidad pero sinceramente no la mereces. ¿Sabes? Estoy pensando marcharme del pueblo y pedir el traslado a otra comisaria en otro lugar.

Daniel: No lo hagas por mí... por favor.

Santiago: No voy a poder verte a diario en el trabajo. 

Daniel: Pues pide que te asignen otro compañero... no sé... a Eva o a Samuel.

Santiago: Hablaré con el comisario mañana por la mañana. Y ahora, por favor, déjame solo. Necesito pensar. 

Daniel: OK Santi... Hasta mañana. (Dice con lágrimas en los ojos)

Santiago: Adiós Daniel. (Cerrando la puerta)

En ese momento Santiago se sienta en el piso y se derrumba a llorar. El chico se siente hundido pues está enamorado de Daniel. Santiago llora por amor en la penumbra de esa habitación. Al otro lado de la puerta Daniel también llora porque sabe que se ha equivocado y lo ha perdido para siempre.





INT. / CASA DE PATRICIA, COCINA / NOCHE

Silvia, ya de vuelta en casa con Paty, conversa con su amiga. Ambas acaban de cenar sentadas junto a la mesa de la cocina.

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Patricia: No me lo puedo creer… ¿Cachaste a Juan Castillo casi en cueros? Jajaja. Lo tuyo no tiene nombre. Pervertida... (Se burla)

Silvia: ¡No me digas así, boba!! Fue sin querer, te lo juro, amiga. No me esperaba que…

Patricia: Sólo a ti se te ocurre andar en una casa así como así… Ay Silvia…  A poco y te demanda por acoso jajaja. ¿Al menos estará bueno, no? (Dice burlona)

Silvia: Ay ya, cierra el pico pesada. Ya por favor no te rías que no tiene gracia. Juan es el padre de Kiara. A su esposa aún no la conozco. Sólo sé que se llama Jennifer y que es rubia y poco más.

Patricia: Yo sí la conozco, es algo estirada… Muy creída y nada amable. Cuando va a mi peluquería casi no habla de nada. Es más seca la tipa…

Silvia:  ¿Sabes? Creo que… ay Paty, no debería sentir esto… Estoy hecha un lío.

Patricia: ¿De qué hablas? ¿Ya sabes si Kiara es tu hija?

Silvia: No, aún no, necesito tiempo para averiguar más de esa niña. Intentaré hablar con él estos días a ver si consigo saber algo más. Yo te decía de Juan.

Patricia: ¿Qué pasa con él?

Silvia: Es que… cuando le vi así… pues… me sentí… me sentí atraída por él. (Dice avergonzada)

Patricia: ¿En serio? O sea que está bueno... 

Silvia: Paty... 

Patricia: Pensé que estabas enamorada de Robert, el chico que me dijiste de allá de Sudáfrica.

Silvia: Robert y yo solo salimos unos meses pero no pasó nada más. Hace años que no sentía nada igual con un hombre. Hace poco lo conocí en la calle, a Juan digo. ¿Recuerdas cuando llegué llena de barro y agua? Pues fue por su coche que me salpicó.

Patricia: No me cambies de tema… ¿Qué pasa con Juan Castillo? ¿Qué acaso es que te gusta de verdad ese hombre? ¿Te volviste loca o que te pasa chama?

Silvia: Creo que sí… Ay no sé…  No sé que me pasó.

Patricia: Dime algo… no me contestes si no quieres… Cuando murió Alberto y te fuiste a Sudáfrica tras dar a luz… ¿Cuánto tiempo tardaste en tener relaciones… íntimas con un hombre?

Silvia:  Llevo años sin… sin sexo, Paty.

Patricia: ¿Quéee? (Alucinada) ¿Entonces con aquel Robert de Sudáfrica que hacían jugar al parchís?

Silvia: Nunca pude tener nada con él, estaba traumada por lo de la violación, lo de la hija que dí en adopción… y…  aunque salimos varias veces, nunca tuvimos intimidad, yo no me veía capaz, por eso me dejó.

Patricia: ¿Y Juan te despertó ese deseo? Acabáramos.

Silvia: Puede ser… no lo sé. Juan es muy atractivo, Paty... Yo sé que es casado y no debo fijarme en un hombre así pero, no pude evitarlo. Lo siento. Pensarás que soy una tonta inmadura.

Patricia: Eres una mujer, Silvia, eso es todo. No te culpes porque tampoco hiciste nada malo. Solo echarte un buen taco de ojo, ay por que a mí no me pasará algo así con Andrew... (Suspira mirando al techo como una boba).

Silvia: Jajaja. ¡Pero serás descarada! (Avergonzada)





INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, DORMITORIO DE ZORAIDA / NOCHE

De noche, en la  hacienda, Rosa habla con Zoraida en la recámara de la joven. La mulata está echada en la cama. Rosa de pie junto a la puerta.


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Rosa: ¿Qué te pasa, Zoraida? ¿Fuiste a Miami hoy? La señora Mirela me dijo que habías pedido el día libre para no sé que cosa en la capital.

Zoraida: Fui a Miami a una clínica porque... 

Rosa: ¿A una clínica? ¿Y eso, que te pasa mijita? ¿Estás bien?

Zoraida: Fui a abortar, Rosa. A interrumpir un embarazo no deseado.

Rosa: ¿Quéee? (Dice sorprendida, mientras ser persigna)

Zoraida: Estaba embarazada de Raúl, pero él no quiso hacerse cargo y yo tampoco quería tener un hijo ahora y mucho menos de una relación basada en el sexo. Fue lo mejor.

Rosa: ¿Pero te volviste loca, muchacha? ¿Abortaste al bebé?

Zoraida: No era ni siquiera un bebé, bruta, apenas estaba de siete semanas.

Rosa: Me da igual, era una vida... Dios te va a castigar, Zoraida. ¿Pero cómo fuiste capaz de hacer semejante monstruosidad? Yo jamás lo habría hecho. ¡Perdiste el juicio, Zoraida!

Zoraida: No me hables en este tono Rosa, te recuerdo que no eres mi mamá. Ella está en Cuba y jamás se va a enterar de esto porque ni tú ni nadie se lo va a contar.

Rosa: ¡Todo te pasa por ser tan regalada con los hombres! Si es que no aprendes. Ya estabas tardando en salir con tu domingo siete, si es que era de esperarse. ¡No te respetas ni a tí misma!! ¿Sabes como te apodan los peones?

Zoraida: ¡Me da igual! Con mi cuerpo hago lo que me da la gana, Rosa. 

Rosa: Eres una inmadura... una...

Zoraida: Bueno ya está bueno, ya es suficiente. En mi vida mando yo. Tú no te quedaste nunca en estado de un hombre que no te quería. Veríamos a ver que habrías hecho tú.

Rosa: Y tú que sabes... Desde luego que no habría abortado. (Pensando: Si supieras que Juan es mi hijo)

Zoraida: Así que no me des lecciones de moral ni de nada. ¿Quieres? Fue lo mejor y punto. Me vale madres tu opinión.

Rosa: Espero nunca te arrepientas de lo que hiciste hoy. Me voy a la cama. Es muy tarde ya. 

Zoraida: Hasta mañana, Rosa. Y nada de esto a nadie. El único que lo sabe es Raúl. Se lo dije por whatssapp hace un rato.

Rosa: ¿Y qué te respondió?

Zoraida: Le dio igual, nunca creyó que fuera suyo así que... Por favor, ya, no quiero hablar más nunca de esto, Rosa. ¿Está bien?

Rosa: Está bien, no volveré a opinar ni a mencionar nada sobre el tema. Puedes confiar en mi. Pero sólo te voy a decir una cosa y no lo tomes a mal. Lo que te voy a decir es por tu bien. De mujer a mujer.

Zoraida: ¿El qué?

Rosa: Por mucho que los tiempos hayan cambiado, los hombres nunca se casan con mujeres que saben que han pasado por mil camas. ¿Entiendes? Puede sonar machista y todo lo que quieras, pero el mundo sigue siendo igual para muchas cosas. Si quieres que los hombres te respeten, no te regales mujer. Date tu lugar porque cuando seas vieja acabarás sola. 

La señora cierra la puerta. Zoraida se queda llorando en la cama. Una parte de ella piensa que hizo lo correcto y otra que no. Su conciencia no la deja tranquila. 



AL DÍA SIGUIENTE
SAN MARTÍN, FLORIDA
INT. / CASA DE PATRICIA, COCINA / DIA

Patricia y Silvia conversan, ambas chicas observan un papel que la gordita tiene entre sus manos. Patricia se ve visiblemente nerviosa...

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Silvia: Te quedaste blanca amiga. ¿Qué pasa? ¿Qué fue lo que leíste? ¿Qué dice esa dichosa carta?

Patricia: Es... es de... (Tragando saliva) Ay Chivis.. (Rompiendo a llorar)

Silvia: ¿Ay Chivis quéee? Habla que me va a dar algo, mujer... ¿De quién esa la carta, qué dice? (Intrigada)

Patricia: Un... un detective privado me ha contactado, parece ser que lleva años tras la pista de una joven que...

Silvia: ¿Un detective? (Muy nerviosa e intrigada)

Patricia: Mi mamá nunca me dijo quién era mi padre... Incluso mi abuela Elvira, la de Venezuela, me lo ocultó toda mi vida también... y resulta que... ahora acabo de saber que... que soy hija de...

Silvia: ¿De quién?

Patricia: Del difunto Esteban Castillo, el abuelo de esa niña. Soy... soy medio hermana de Juan, de Daniel y de Nuria Castillo, Silvia... 

Silvia: ¿Quéeee? ¿Pero qué carrizo estás diciendo chama? (Alucinando ante tal revelación)




CONTINUARÁ...