SILVIA
CAPÍTULO 7: MADRE E HIJA
INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, SALÓN / DÍA

Daniel y Nuria están discutiendo con Mirela en la sala de la casa. La señora está en su silla de ruedas. Sus dos hijos están muy enojados con ella.



Nuria: ¡Eres una desvergonzada, mamá, una cualquiera!!!
Mirela: ¡Bastaaa, basta ya por favor!!! (Dice llorando deshecha)
Daniel: Como vuelva a ver a Fran te lo juro que le parto la cara. ¿Cómo pudiste tener algo con ese imbécil, mamá? ¿Cómo? Cuando vi las fotos no me lo podía creer.
Nuria: Una mujer de tu edad con un chico que podría ser tu hijo... ¡Eres una golfa!!! No te bastaba con serle infiel a mi papá que en paz descanse, no, tenía que ser con ese gigoló de tres al cuarto.
Mirela: ¡Ya déjenme tranquila, no ven que estoy en una silla de ruedas!!! (Sin dejar de llorar) ¡Sé que lo que hice no estuvo bien pero en esa época su padre no me hacía ni caso como mujer y yo necesitaba sentirme amada y deseada!!!
Daniel: ¡Cállate, mamá!! ¡Cállate porque no quiero los detalles!! Eso es no es excusa para que engañases a mi papá. Mi hermana Nuria tiene razón, eres una cualquiera.
En ese momento entra Juan en la casa. Diego se queda fuera al escuchar los gritos y saber que Nuria está dentro y se marcha.

Juan: ¡Silenciooo!!! (Dice gritando muy enojado) ¡Suficiente!!!
Nuria: No te metas en esto Juan porque no es tu madre la que...
Juan: ¡Pero como si lo fuera!!! OK que Mirela no hizo bien en tener un enredo con ese tipo pero ya está bueno ¿no creen?. Se están pasando. No pueden hablarle así a su madre.
Daniel: ¿Ah o sea que te parece bien que engañara con ese payaso a mi papá, a nuestro padre?
Juan: Yo no he dicho eso, por supuesto que no me parece bien pero por favor, déjenla en paz, que no ven que está viva de milagro. Mirela está parapléjica. No tienen piedad ni de su propia madre. Es que no puedo creer lo que acabo de escuchar. Se oían los gritos hasta en el jardín.
Daniel: ¡No te voy a perdonar esto en la vida, mamá! ¡En la vidaaa!!! (Se marcha furioso de la casa)
Nuria: Ya hablaremos mamá... porque no hemos terminado todavía. (Se va subiendo las escaleras hacia el piso de arriba en dirección a su recámara)
Mientras, Mirela continua llorando amargamente en su silla de ruedas, rota de dolor. La duras palabras de sus hijos le han llegado al alma. Juan trata de consolarla.
Juan: Escúchame, se les pasará. Están enojados pero son tus hijos. Dales tiempo. ¿Ok?
Mirela: Jamás pensé que alguien pudiera enviarle a Daniel esas malditas fotos...
Juan: Eso ya da igual, Mirela...
Mirela: Seguro que tú también me odias por haber engañado a tu padre...
Juan: No te odio pero no entiendo por qué lo hiciste. Si ustedes dos no estaban bien, haberte separado, Mirela.
Mirela: Lo sé... fuí una tonta. Sólo espero que mis hijos me puedan perdonar.
Juan: Debo irme, tengo mucho que hacer hoy. Trata de serenarte y ten paciencia, el tiempo lo cura todo. (Le da un toque en la espalda y se va)
SAN MARTÍN, FLORIDA
INT. / PELUQUERÍA PATY'S / DÍA
En la peluquería de Patricia, en el pueblo, la joven está cortándole el cabello a una clienta, mientras charla con su amiga Silvia que está sentada en una silla ojeando una revista.


Patricia: Se llama Andrew, es guapísimo y muy simpático. Es rubio, alto... deberías verlo.
Silvia: Jajaja. Veo que te impactó el chico...
Patricia: Pero me da miedo que me pase lo mismo que con el idiota de Ricardo.
Silvia: Ya olvídate de ese, si tanto te gusta el tal Andrew pues pídele una cita.
Patricia: Ya claro... ¿Y si me dice que no también?
Silvia: Quien no arriesga no gana, Paty... Bien lo sabes. Ahora, si prefieres esperar a que se lance él pues...
Patricia: Que más quisiera yo... pero no me atrevo a dar el primer paso, no quiero que me ocurra lo mismo otra vez.
Silvia: Te entiendo pero...
Patricia: Bueno ya... cambiando de tema. ¿Sigues buscando trabajo? ¿No te sale nada?
Silvia: Ojalá, amiga... Estoy más aburrida, Patricia. Necesito hacer algo, necesito estar ocupada. Por más currículums que he dejado por el pueblo, nada que consigo empleo.
Patricia: ¿Entonces quieres regresarte de vuelta a Sudáfrica, chivis? Ay no me digas eso porfa... (Dice con tristeza)
Silvia: Hablé anoche por teléfono con una amiga de allá, con Najima y le dije que… bueno que quería quedarme todo el mes en Florida el tiempo que tengo de vacaciones, tú sabes. Pero claro... estar todo el santo día sin hacer nada... Si al menos hubiera playa en este pueblo... pero es que...
Patricia: Imagino has pensado en quedarte más tiempo por lo de tu hija. ¿Cierto?
Silvia: Sí, por eso… Quiero saber dónde vive, encontrarla… Pero… no sé cómo hacerlo. A lo mejor ya no vive en Miami siquiera.
Patricia: Mmm… Dijiste que el 18 de abril cumplió los siete años ¿No? Pues vamos a indagar en internet a ver si con suerte…
En ese momento la clienta, una señora mayor de unos 80 años y cabello blanco las interrumpe.
Anciana: Perdonen que me meta muchachas... ¿Esa niña nació un 18 de abril, de hace justo siete años dicen? Vaya, qué casualidad… La hija de Juan y Jennifer, los de la hacienda del Castillo, también. (Sonríe)
Silvia: ¿Quéee? (Alucinada)
Patricia: Ay no puede ser… ¿Es en serio señora? ¿Cómo se llama esa niña?
Anciana: Creo que Clara, Kiara, o algo así… ¿Por? Las malas lenguas dicen que podría ser adoptada pero ya saben como es la gente de chismosa en los pueblos...
Silvia: Ay no Paty... (Nerviosa y angustiada)
Patricia: ¡Oh my God!!! (Tirando las tijeras muy cómica)
INT. / BAR "LUNA AZUL" / DÍA
Jennifer está en el bar de su primo Fran conversando con él frente a la barra.


Fran: ¿Entonces es cierto que van a vender una parte de las tierras?
Jennifer: Maldita sea… yo que me casé con Juan por esa dichosa hacienda y resulta que ahora están a punto de perderla. ¡Esto no puede estar pasando!! No dejé la prostitución en Miami para volver a ser pobre, Fran, y tú lo sabes.
Fran: Bueno si consiguen vender esos terrenos pues les quedarían bastantes hectáreas, la finca es muy grande dicen… algo es algo, digo, si el banco no se queda al final con todo.
Jennifer: Espero que no pero… Pero aún así es mucho menos de lo que esperaba. ¿Eso es lo que le va a quedar el día de mañana a mi hija?
Fran: ¿Pero en serio en todos estos años te enamoraste de Juan y le tomaste cariño a esa niña?
Jennifer: Sí los quiero, claro que amo a mi esposo y a mi hija. Kiara es toda mi vida. Siempre quise darle un hijo a Juan, así no fuera mío.

Daniel y Nuria están discutiendo con Mirela en la sala de la casa. La señora está en su silla de ruedas. Sus dos hijos están muy enojados con ella.



Nuria: ¡Eres una desvergonzada, mamá, una cualquiera!!!
Mirela: ¡Bastaaa, basta ya por favor!!! (Dice llorando deshecha)
Daniel: Como vuelva a ver a Fran te lo juro que le parto la cara. ¿Cómo pudiste tener algo con ese imbécil, mamá? ¿Cómo? Cuando vi las fotos no me lo podía creer.
Nuria: Una mujer de tu edad con un chico que podría ser tu hijo... ¡Eres una golfa!!! No te bastaba con serle infiel a mi papá que en paz descanse, no, tenía que ser con ese gigoló de tres al cuarto.
Mirela: ¡Ya déjenme tranquila, no ven que estoy en una silla de ruedas!!! (Sin dejar de llorar) ¡Sé que lo que hice no estuvo bien pero en esa época su padre no me hacía ni caso como mujer y yo necesitaba sentirme amada y deseada!!!
Daniel: ¡Cállate, mamá!! ¡Cállate porque no quiero los detalles!! Eso es no es excusa para que engañases a mi papá. Mi hermana Nuria tiene razón, eres una cualquiera.
En ese momento entra Juan en la casa. Diego se queda fuera al escuchar los gritos y saber que Nuria está dentro y se marcha.

Juan: ¡Silenciooo!!! (Dice gritando muy enojado) ¡Suficiente!!!
Nuria: No te metas en esto Juan porque no es tu madre la que...
Juan: ¡Pero como si lo fuera!!! OK que Mirela no hizo bien en tener un enredo con ese tipo pero ya está bueno ¿no creen?. Se están pasando. No pueden hablarle así a su madre.
Daniel: ¿Ah o sea que te parece bien que engañara con ese payaso a mi papá, a nuestro padre?
Juan: Yo no he dicho eso, por supuesto que no me parece bien pero por favor, déjenla en paz, que no ven que está viva de milagro. Mirela está parapléjica. No tienen piedad ni de su propia madre. Es que no puedo creer lo que acabo de escuchar. Se oían los gritos hasta en el jardín.
Daniel: ¡No te voy a perdonar esto en la vida, mamá! ¡En la vidaaa!!! (Se marcha furioso de la casa)
Nuria: Ya hablaremos mamá... porque no hemos terminado todavía. (Se va subiendo las escaleras hacia el piso de arriba en dirección a su recámara)
Mientras, Mirela continua llorando amargamente en su silla de ruedas, rota de dolor. La duras palabras de sus hijos le han llegado al alma. Juan trata de consolarla.
Juan: Escúchame, se les pasará. Están enojados pero son tus hijos. Dales tiempo. ¿Ok?
Mirela: Jamás pensé que alguien pudiera enviarle a Daniel esas malditas fotos...
Juan: Eso ya da igual, Mirela...
Mirela: Seguro que tú también me odias por haber engañado a tu padre...
Juan: No te odio pero no entiendo por qué lo hiciste. Si ustedes dos no estaban bien, haberte separado, Mirela.
Mirela: Lo sé... fuí una tonta. Sólo espero que mis hijos me puedan perdonar.
Juan: Debo irme, tengo mucho que hacer hoy. Trata de serenarte y ten paciencia, el tiempo lo cura todo. (Le da un toque en la espalda y se va)
SAN MARTÍN, FLORIDA
INT. / PELUQUERÍA PATY'S / DÍA
En la peluquería de Patricia, en el pueblo, la joven está cortándole el cabello a una clienta, mientras charla con su amiga Silvia que está sentada en una silla ojeando una revista.


Patricia: Se llama Andrew, es guapísimo y muy simpático. Es rubio, alto... deberías verlo.
Silvia: Jajaja. Veo que te impactó el chico...
Patricia: Pero me da miedo que me pase lo mismo que con el idiota de Ricardo.
Silvia: Ya olvídate de ese, si tanto te gusta el tal Andrew pues pídele una cita.
Patricia: Ya claro... ¿Y si me dice que no también?
Silvia: Quien no arriesga no gana, Paty... Bien lo sabes. Ahora, si prefieres esperar a que se lance él pues...
Patricia: Que más quisiera yo... pero no me atrevo a dar el primer paso, no quiero que me ocurra lo mismo otra vez.
Silvia: Te entiendo pero...
Patricia: Bueno ya... cambiando de tema. ¿Sigues buscando trabajo? ¿No te sale nada?
Silvia: Ojalá, amiga... Estoy más aburrida, Patricia. Necesito hacer algo, necesito estar ocupada. Por más currículums que he dejado por el pueblo, nada que consigo empleo.
Patricia: ¿Entonces quieres regresarte de vuelta a Sudáfrica, chivis? Ay no me digas eso porfa... (Dice con tristeza)
Silvia: Hablé anoche por teléfono con una amiga de allá, con Najima y le dije que… bueno que quería quedarme todo el mes en Florida el tiempo que tengo de vacaciones, tú sabes. Pero claro... estar todo el santo día sin hacer nada... Si al menos hubiera playa en este pueblo... pero es que...
Patricia: Imagino has pensado en quedarte más tiempo por lo de tu hija. ¿Cierto?
Silvia: Sí, por eso… Quiero saber dónde vive, encontrarla… Pero… no sé cómo hacerlo. A lo mejor ya no vive en Miami siquiera.
Patricia: Mmm… Dijiste que el 18 de abril cumplió los siete años ¿No? Pues vamos a indagar en internet a ver si con suerte…
En ese momento la clienta, una señora mayor de unos 80 años y cabello blanco las interrumpe.
Anciana: Perdonen que me meta muchachas... ¿Esa niña nació un 18 de abril, de hace justo siete años dicen? Vaya, qué casualidad… La hija de Juan y Jennifer, los de la hacienda del Castillo, también. (Sonríe)
Silvia: ¿Quéee? (Alucinada)
Patricia: Ay no puede ser… ¿Es en serio señora? ¿Cómo se llama esa niña?
Anciana: Creo que Clara, Kiara, o algo así… ¿Por? Las malas lenguas dicen que podría ser adoptada pero ya saben como es la gente de chismosa en los pueblos...
Silvia: Ay no Paty... (Nerviosa y angustiada)
Patricia: ¡Oh my God!!! (Tirando las tijeras muy cómica)
INT. / BAR "LUNA AZUL" / DÍA
Jennifer está en el bar de su primo Fran conversando con él frente a la barra.


Fran: ¿Entonces es cierto que van a vender una parte de las tierras?
Jennifer: Maldita sea… yo que me casé con Juan por esa dichosa hacienda y resulta que ahora están a punto de perderla. ¡Esto no puede estar pasando!! No dejé la prostitución en Miami para volver a ser pobre, Fran, y tú lo sabes.
Fran: Bueno si consiguen vender esos terrenos pues les quedarían bastantes hectáreas, la finca es muy grande dicen… algo es algo, digo, si el banco no se queda al final con todo.
Jennifer: Espero que no pero… Pero aún así es mucho menos de lo que esperaba. ¿Eso es lo que le va a quedar el día de mañana a mi hija?
Fran: ¿Pero en serio en todos estos años te enamoraste de Juan y le tomaste cariño a esa niña?
Jennifer: Sí los quiero, claro que amo a mi esposo y a mi hija. Kiara es toda mi vida. Siempre quise darle un hijo a Juan, así no fuera mío.
Fran: Si tu lo dices...
Jennifer: Juan y yo disfrutamos mucho en la cama, tenemos una hija en común… Y desde que que me casé con el pues ya no trabajo. Vivo como quiero. Juan no me controla los gastos y nos vamos de vacaciones un par de veces al año. Bueno, nos íbamos porque ahora...
Fran: No es por meter el dedo en la llaga, Jennifer, pero… si las cosas les empiezan a ir mal, vas a tener que ponerte a trabajar.
Jennifer: ¿A trabajar yo otra vez? ¿En qué?
Fran: En el súper de la esquina están buscando cajeras… (Se burla)
Jennifer: ¡Antes muerta que ser cajera de supermercado, Fran! ¿Me oyes? ¡Cajera dice!! Mira, cuando trabajé en aquel club de la capital lo hice por necesidad, acababa de llegar, era muy joven y no tenía donde caerme muerta.
Fran: Pues espero que las deudas que tiene la familia de tu marido se solucionen pronto, primita… porque si no llega a ser así, lo vas a pasar mal… pero que muy mal… Yo que tú me pasaría por el súper a dejar mi currículum. (Se burla)
Jennifer: ¡Cállate!! ¡Cállate la boca, imbécil!!
Fran: Jajaja.
INT. / PELUQUERÍA PATY'S / DÍA
Cuando ya no hay clientas en la peluquería, Silvia y Patricia siguen conversando. La gordita barre el suelo de cabellos con un cepillo. Mientras, Silvia limpia los utensilios de peluquería.


Patricia: Y si esa niña, Kiara, resulta ser tu hija, Silvia… ay no, no puede ser tanta coincidencia. Mi amigo Daniel nunca me dijo que su sobrina fuera adoptada, imagino que la familia no quiere que se sepa, qué sé yo...
Silvia: No quiero hacerme ilusiones pero esa señora dijo que esa chama cumplió años el mismo día que mi hija.
Patricia: Pero seguro en Miami y en toda Florida hay más niños que nacieron ese día…
Silvia: Lo sé… pero me gustaría conocerla y ver si… bueno, no sé… conocerla y ya. A lo mejor es, a lo mejor no, pero si no la conozco no lo sabré nunca.
Patricia: Yo sé donde vive esa familia. De hecho la madrastra y la esposa de Juan vienen aquí cada cada mes.
Silvia: Pero no puedo presentarme en su casa y decirles nada, me tomarían por loca.
Patricia: Tienes que ser más sutil.
Silvia: ¿Y cómo puedo hacerlo entonces?
Patricia: Acercarte a la niña sin levantar sospechas y averiguar si es adoptada. Si lo es, tendrías muchísimas posibilidades de que sea tu hija.
Silvia: Ay Paty… estoy muy nerviosa… ¿Y si no lo es?
Patricia: Sólo hay una forma de saberlo… y es entrando en esa hacienda. (Sonríe)
EXT. / CALLE / DÍA
Nuria pasea por una céntrica calle del pueblo después de haber salido de un bar donde se ha tomado un refresco con unas amigas. La joven ahora va sola... En ese instante se encuentra con alguien del pasado, su exnovio Diego, al cual ella misma dejó años atrás pensando que le era infiel con otra chica, cosa que como recordaremos fue orquestada por doña Mirela para separarlos.


Diego: ¿Nuria? ¿Nuria, eres tú?
Nuria: ¿Diego? (Extrañada). No puedo creerlo… ¿Se puede saber qué demonios haces tú aquí en el pueblo?
Diego: Vine a… Bueno, acabo de mudarme. Voy a empezar a trabajar como veterinario aquí en San Martín. Siempre quise regresar a mi tierra y...
Nuria: Hace más de ocho años que no nos vemos…
Diego: Sí, mucho tiempo ha pasado... ¿Cómo te va la vida?
Nuria: Bien, muy bien, seguro mi hermano Daniel te ha dicho que vivo en la hacienda, regresé por la muerte de mi papá.
Diego: Si, lo sé, y lo lamento mucho, varias personas me dijeron pero no quise llamar a tu casa para no molestar. Me dijiste que no querías saber más nunca de mí y eso hice. Olvidarte. Por eso no acudí al funeral de don Esteban.
Nuria: Pensé que nunca más te volvería a ver. Yo te hacía en Miami o en Rivers Place.
Diego: Pues ya ves que pequeño es el mundo…
Nuria: Imagino viniste con tu familia.
Diego: No me casé, Nuria, tuve un par de relaciones pero no funcionaron.
Nuria: Ahm… lo siento.
Diego: Debo irme, tengo que ir a la hacienda de tu familia. Juan me llamó para temas de trabajo.
Nuria: OK, bueno pues un gusto verte Dieguito. (Sonríe falsa) Chao... (Se va)
Diego: Chao... (Molesto por tan frío reencuentro) Estúpida... veo que no cambias, sigues siendo igual de grosera y fría que hace siete años.
INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, DESPACHO / DÍA
Por la tarde, Juan está sentado a un computador revisando facturas y números… Su madrastra entra en el despacho manejando torpemente su silla de ruedas.


Mirela: ¿Qué haces Juan? ¿Mirando las cuentas de tu padre que en paz descanse?
Juan: Sí, Mirela, pero… La cosa no pinta nada bien… Ya Daniel ha puesto el anuncio de venta de esas tierras con una agencia inmobiliaria. Vamos a ver si en estos meses encontramos un comprador. Tenemos que deshacernos de al menos 100 hectáreas. Con ese dinero podríamos evitar el embargo de toda la hacienda.
Mirela: Perfecto... Este, Juan… quería comentarte algo. Ahora que estoy así, impedida… (con lágrimas en los ojos)
Juan: ¿Qué ocurre Mirela? (Preocupado)
Mirela: Había pensado en contratar una chica para que me eche una mano… tú sabes. Daniel vive en el pueblo y cuando tu hermana Nuria vuelva para Nueva York me quedaré sin ayuda. Y Rosa y las nacas esas de Yuvanna y Zoraida pues están para atender la casa.
Juan: Bueno, Jennifer podría echarte una mano si es que...
Mirela: No, no quiero ser una carga para nadie. Necesito una chica que me ayude, que sea mi asistente personal, asearme, manejar mi auto y esas cosas. Yo sé que la situación económica no da para muchos gastos pero...
Juan: Despedí a uno de los peones esta mañana, así que con su sueldo tal vez podamos pagar a la nueva empleada, si te parece bien.
Mirela: No sabía nada... ¿A quién fue que botaste de la hacienda?
Juan: A Ricardo...
Mirela: ¿Y eso? ¿Cómo así que a Ricardo? Pensé que hacía bien su trabajo. ¿O me equivoco?
Juan: Desde que Raúl anda con Zoraida, había notado ciertas tensiones entre ellos y no quiero que haya problemas. Además Ricardo ya me había comentado que tenía una oferta de empleo en otra hacienda. Simplemente le preparé el finiquito y como si fuera un despido. Así en su currículum no quedará como que renunció. ¿Comprendes?
Mirela: Bueno, pues mira, casi que mejor porque nunca me gustó el Ricardo ese.
Juan: ¿No? Primera noticia... ¿Pasó algo que yo no sepa?
Mirela: No... A la que habría que echar es a esa desvergonzada de Zoraida... que tiene revolucionados a todos los hombres de la hacienda. Esa mujer es una perdida. Bien lo dicen Jennifer y Nuria... Bueno, tú busca una chica para lo que te dije de lo mío. ¿OK? Urge, Juan.
Juan: Está bien, veré qué puedo hacer… No te preocupes. (Sonríe)
En ese momento entra en el despacho Kiara.

Kiara: ¡Papá! ¡Ya son casi las cinco de la tarde! ¿Quieres que vaya a echarle de comer a las gallinas?
Juan: OK, hija, puedes ir, pero díselo antes a Rosa para que te eche una mano. (Sonríe)
Kiara: ¡OK papi! Chao "abue"... (Sonríe mirando a Mirela y se va a toda prisa)
Mirela: Es un amor esta niña… y pensar que su madre la entregó en adopción cuando apenas tenía unos minutos de nacida… Que gente hay por el mundo… (Moviendo la cabeza indignada)
Juan: Eso nos dijeron en la agencia. A saber que clase de mujer era... hay que ser despreciable para abandonar a tu propia hija. ¿No crees?
Mirela: Totalmente, Juan...
EXT. / HACIENDA DEL CASTILLO, CORRALES / DÍA
Poco después, Diego, Juan y la pequeña Kiara charlan mientras el primero toma muestras de sangre al ganado. Como sabemos Diego es veterinario. Con ellos hay dos peones ayudando a mover a los animales, un rebaño de unas 80 vacas.



Juan: No esperaba que el nuevo veterinario fueras a ser tú, Diego.
Diego: Pues ya ves, las vueltas que da la vida… Oye, lamento lo de don Esteban. Me encontré con Nuria en el pueblo y...
Juan: ¿Por qué le engañaste con otra? Se les veía bien juntos.
Diego: Yo no engañé a Nuria, ella se lo creyó pero no fue así. Ya lo sabes. Una chica del pueblo me robó un beso casi a la fuerza y en ese momento tu hermana y su madre aparecieron. Eso es todo. Nuria es tan necia que nunca confió en mi palabra.
Juan: Bueno es que… ver algo así… es normal que ella te dejara.
Kiara: ¿Así que tu fuiste novio de mi tía Nuria, Diego? No sabía.
Diego: Así es, Kiara… Pero fue antes de que tú nacieras. Hace muchos años.
Kiara: ¿Y es verdad que vivías tambien en Nueva York? Que lindo debe ser eso. Me gustaría conocer esa ciudad.
Diego: Cuando quieras te llevo, jajaja.
Kiara: Jajaja. Mi mamá ni loca te dejaría. Es un poco rarita pero es buena onda.
Diego: Bueno, de igual manera puedes llamarme tío Diego, si quieres. Al fin y al cabo estuve a punto de serlo. (Sonríe)
Kiara: ¡OK, tío Diego! Apúrate con esas muestras que no tenemos toda la tarde, mi pana... Dale chamo que es para hoy, papito... (Se burla)
Diego: Vaya con la señorita, salió igual que mandona que su tía...
Juan: Jajaja. No lo sabes tú bien, Diego. (Sonríe)
DÍAS DESPUÉS
Jennifer: Juan y yo disfrutamos mucho en la cama, tenemos una hija en común… Y desde que que me casé con el pues ya no trabajo. Vivo como quiero. Juan no me controla los gastos y nos vamos de vacaciones un par de veces al año. Bueno, nos íbamos porque ahora...
Fran: No es por meter el dedo en la llaga, Jennifer, pero… si las cosas les empiezan a ir mal, vas a tener que ponerte a trabajar.
Jennifer: ¿A trabajar yo otra vez? ¿En qué?
Fran: En el súper de la esquina están buscando cajeras… (Se burla)
Jennifer: ¡Antes muerta que ser cajera de supermercado, Fran! ¿Me oyes? ¡Cajera dice!! Mira, cuando trabajé en aquel club de la capital lo hice por necesidad, acababa de llegar, era muy joven y no tenía donde caerme muerta.
Fran: Pues espero que las deudas que tiene la familia de tu marido se solucionen pronto, primita… porque si no llega a ser así, lo vas a pasar mal… pero que muy mal… Yo que tú me pasaría por el súper a dejar mi currículum. (Se burla)
Jennifer: ¡Cállate!! ¡Cállate la boca, imbécil!!
Fran: Jajaja.
INT. / PELUQUERÍA PATY'S / DÍA
Cuando ya no hay clientas en la peluquería, Silvia y Patricia siguen conversando. La gordita barre el suelo de cabellos con un cepillo. Mientras, Silvia limpia los utensilios de peluquería.


Patricia: Y si esa niña, Kiara, resulta ser tu hija, Silvia… ay no, no puede ser tanta coincidencia. Mi amigo Daniel nunca me dijo que su sobrina fuera adoptada, imagino que la familia no quiere que se sepa, qué sé yo...
Silvia: No quiero hacerme ilusiones pero esa señora dijo que esa chama cumplió años el mismo día que mi hija.
Patricia: Pero seguro en Miami y en toda Florida hay más niños que nacieron ese día…
Silvia: Lo sé… pero me gustaría conocerla y ver si… bueno, no sé… conocerla y ya. A lo mejor es, a lo mejor no, pero si no la conozco no lo sabré nunca.
Patricia: Yo sé donde vive esa familia. De hecho la madrastra y la esposa de Juan vienen aquí cada cada mes.
Silvia: Pero no puedo presentarme en su casa y decirles nada, me tomarían por loca.
Patricia: Tienes que ser más sutil.
Silvia: ¿Y cómo puedo hacerlo entonces?
Patricia: Acercarte a la niña sin levantar sospechas y averiguar si es adoptada. Si lo es, tendrías muchísimas posibilidades de que sea tu hija.
Silvia: Ay Paty… estoy muy nerviosa… ¿Y si no lo es?
Patricia: Sólo hay una forma de saberlo… y es entrando en esa hacienda. (Sonríe)
EXT. / CALLE / DÍA
Nuria pasea por una céntrica calle del pueblo después de haber salido de un bar donde se ha tomado un refresco con unas amigas. La joven ahora va sola... En ese instante se encuentra con alguien del pasado, su exnovio Diego, al cual ella misma dejó años atrás pensando que le era infiel con otra chica, cosa que como recordaremos fue orquestada por doña Mirela para separarlos.


Diego: ¿Nuria? ¿Nuria, eres tú?
Nuria: ¿Diego? (Extrañada). No puedo creerlo… ¿Se puede saber qué demonios haces tú aquí en el pueblo?
Diego: Vine a… Bueno, acabo de mudarme. Voy a empezar a trabajar como veterinario aquí en San Martín. Siempre quise regresar a mi tierra y...
Nuria: Hace más de ocho años que no nos vemos…
Diego: Sí, mucho tiempo ha pasado... ¿Cómo te va la vida?
Nuria: Bien, muy bien, seguro mi hermano Daniel te ha dicho que vivo en la hacienda, regresé por la muerte de mi papá.
Diego: Si, lo sé, y lo lamento mucho, varias personas me dijeron pero no quise llamar a tu casa para no molestar. Me dijiste que no querías saber más nunca de mí y eso hice. Olvidarte. Por eso no acudí al funeral de don Esteban.
Nuria: Pensé que nunca más te volvería a ver. Yo te hacía en Miami o en Rivers Place.
Diego: Pues ya ves que pequeño es el mundo…
Nuria: Imagino viniste con tu familia.
Diego: No me casé, Nuria, tuve un par de relaciones pero no funcionaron.
Nuria: Ahm… lo siento.
Diego: Debo irme, tengo que ir a la hacienda de tu familia. Juan me llamó para temas de trabajo.
Nuria: OK, bueno pues un gusto verte Dieguito. (Sonríe falsa) Chao... (Se va)
Diego: Chao... (Molesto por tan frío reencuentro) Estúpida... veo que no cambias, sigues siendo igual de grosera y fría que hace siete años.
INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, DESPACHO / DÍA
Por la tarde, Juan está sentado a un computador revisando facturas y números… Su madrastra entra en el despacho manejando torpemente su silla de ruedas.


Mirela: ¿Qué haces Juan? ¿Mirando las cuentas de tu padre que en paz descanse?
Juan: Sí, Mirela, pero… La cosa no pinta nada bien… Ya Daniel ha puesto el anuncio de venta de esas tierras con una agencia inmobiliaria. Vamos a ver si en estos meses encontramos un comprador. Tenemos que deshacernos de al menos 100 hectáreas. Con ese dinero podríamos evitar el embargo de toda la hacienda.
Mirela: Perfecto... Este, Juan… quería comentarte algo. Ahora que estoy así, impedida… (con lágrimas en los ojos)
Juan: ¿Qué ocurre Mirela? (Preocupado)
Mirela: Había pensado en contratar una chica para que me eche una mano… tú sabes. Daniel vive en el pueblo y cuando tu hermana Nuria vuelva para Nueva York me quedaré sin ayuda. Y Rosa y las nacas esas de Yuvanna y Zoraida pues están para atender la casa.
Juan: Bueno, Jennifer podría echarte una mano si es que...
Mirela: No, no quiero ser una carga para nadie. Necesito una chica que me ayude, que sea mi asistente personal, asearme, manejar mi auto y esas cosas. Yo sé que la situación económica no da para muchos gastos pero...
Juan: Despedí a uno de los peones esta mañana, así que con su sueldo tal vez podamos pagar a la nueva empleada, si te parece bien.
Mirela: No sabía nada... ¿A quién fue que botaste de la hacienda?
Juan: A Ricardo...
Mirela: ¿Y eso? ¿Cómo así que a Ricardo? Pensé que hacía bien su trabajo. ¿O me equivoco?
Juan: Desde que Raúl anda con Zoraida, había notado ciertas tensiones entre ellos y no quiero que haya problemas. Además Ricardo ya me había comentado que tenía una oferta de empleo en otra hacienda. Simplemente le preparé el finiquito y como si fuera un despido. Así en su currículum no quedará como que renunció. ¿Comprendes?
Mirela: Bueno, pues mira, casi que mejor porque nunca me gustó el Ricardo ese.
Juan: ¿No? Primera noticia... ¿Pasó algo que yo no sepa?
Mirela: No... A la que habría que echar es a esa desvergonzada de Zoraida... que tiene revolucionados a todos los hombres de la hacienda. Esa mujer es una perdida. Bien lo dicen Jennifer y Nuria... Bueno, tú busca una chica para lo que te dije de lo mío. ¿OK? Urge, Juan.
Juan: Está bien, veré qué puedo hacer… No te preocupes. (Sonríe)
En ese momento entra en el despacho Kiara.

Kiara: ¡Papá! ¡Ya son casi las cinco de la tarde! ¿Quieres que vaya a echarle de comer a las gallinas?
Juan: OK, hija, puedes ir, pero díselo antes a Rosa para que te eche una mano. (Sonríe)
Kiara: ¡OK papi! Chao "abue"... (Sonríe mirando a Mirela y se va a toda prisa)
Mirela: Es un amor esta niña… y pensar que su madre la entregó en adopción cuando apenas tenía unos minutos de nacida… Que gente hay por el mundo… (Moviendo la cabeza indignada)
Juan: Eso nos dijeron en la agencia. A saber que clase de mujer era... hay que ser despreciable para abandonar a tu propia hija. ¿No crees?
Mirela: Totalmente, Juan...
EXT. / HACIENDA DEL CASTILLO, CORRALES / DÍA
Poco después, Diego, Juan y la pequeña Kiara charlan mientras el primero toma muestras de sangre al ganado. Como sabemos Diego es veterinario. Con ellos hay dos peones ayudando a mover a los animales, un rebaño de unas 80 vacas.



Juan: No esperaba que el nuevo veterinario fueras a ser tú, Diego.
Diego: Pues ya ves, las vueltas que da la vida… Oye, lamento lo de don Esteban. Me encontré con Nuria en el pueblo y...
Juan: ¿Por qué le engañaste con otra? Se les veía bien juntos.
Diego: Yo no engañé a Nuria, ella se lo creyó pero no fue así. Ya lo sabes. Una chica del pueblo me robó un beso casi a la fuerza y en ese momento tu hermana y su madre aparecieron. Eso es todo. Nuria es tan necia que nunca confió en mi palabra.
Juan: Bueno es que… ver algo así… es normal que ella te dejara.
Kiara: ¿Así que tu fuiste novio de mi tía Nuria, Diego? No sabía.
Diego: Así es, Kiara… Pero fue antes de que tú nacieras. Hace muchos años.
Kiara: ¿Y es verdad que vivías tambien en Nueva York? Que lindo debe ser eso. Me gustaría conocer esa ciudad.
Diego: Cuando quieras te llevo, jajaja.
Kiara: Jajaja. Mi mamá ni loca te dejaría. Es un poco rarita pero es buena onda.
Diego: Bueno, de igual manera puedes llamarme tío Diego, si quieres. Al fin y al cabo estuve a punto de serlo. (Sonríe)
Kiara: ¡OK, tío Diego! Apúrate con esas muestras que no tenemos toda la tarde, mi pana... Dale chamo que es para hoy, papito... (Se burla)
Diego: Vaya con la señorita, salió igual que mandona que su tía...
Juan: Jajaja. No lo sabes tú bien, Diego. (Sonríe)
DÍAS DESPUÉS
SAN MARTÍN, FLORIDA
INT. / CASA DE DANIEL Y SANTIAGO, DORMITORIO / DÍA
Daniel y su novio Santiago charlan en el dormitorio. Santiago se quita la camiseta para cambiarse de ropa, quedando con el torso desnudo...


Santiago: Siento no haber podido acudir al funeral de tu padre, mi amor pero... me fue imposible cambiar el turno.
Daniel: No te preocupes, lo entiendo... Llevamos semanas muy estresados los dos en la comisaría.
Santiago: Hace dos semanas que no hacemos el amor. ¿Qué ocurre Daniel? Yo entiendo que con lo de tu papá pues... no te apetece pero..
Daniel: No es por eso, es que...
Santiago: Escúchame... (Tomándole del rostro, mirándole a los ojos) Si te pasa algo puedes decirme. Sabes que puedes contar conmigo para todo.
Daniel: Lo sé...
Santiago: Te amo... (Se besan y se abrazan)
Daniel: Y yo a ti, Santiago.
Santiago: Pero ya no me deseas... (Dice apenado)
Daniel: No digas eso, es que estos días he tenido muchas cosas en la cabeza, el trabajo, la muerte de mi papá en ese accidente, lo del testamento...
Santiago: Lo sé y lo entiendo pero... antes... llegabas a casa y... bueno...
Daniel: Perdóname... por favor. Es que no tengo ganas... eso es todo.
Santiago: OK... (Dice pensativo y preocupado)
Daniel: Anda ponte ya una camisa limpia y el uniforme, que vas a llegar tarde a comisaría. Voy al baño a terminar de alistarme.
En eso, Daniel sale del dormitorio, Santiago se termina de vestir mirándose a un espejo de pared mientras habla consigo mismo.
Santiago: Antes no pasaba ni un día sin que tuvieras intimidad conmigo y ahora me rechazas con cualquier excusa... (Dice preocupado y triste)
El pobre Santiago se ve en el espejo y trata de serenarse pero en el fondo está muy triste porque siente que su pareja ya no le desea como antes.
INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, SALÓN / DÍA

Silvia ha ido a una entrevista de trabajo en casa de los Castillo. Ambas conversan. La madrastra de Juan está en su silla de ruedas mientras la joven la mira de pie. Con ellas está también Rosa, una de las empleadas de servicio.



Rosa: ¿Entonces no tienes experiencia en casas de familia, Silvia?
Silvia: No...
Mirela: ¿Y por qué debería contratarte? El puesto es para cachifa pero también para ayudarme a mí cada día.
Silvia: Necesito un trabajo y para limpiar casas no hace falta mucha experiencia. ¿No cree?
Mirela: Bueno en eso tienes razón… Con tal que sepas fregar y barrer un poco, es suficiente. Eso sí, necesito algo de ayuda para vestirme y asearme. ¿Crees que podrás?
Silvia: Por supuesto señora Mirela.
Mirela: Llámame Mirela nada más. ¿Cómo supiste del trabajo? ¿Dónde vives?
Silvia: Vi un anuncio en un tablón de anuncios del pueblo. Vivo allí. Vine en el coche de mi amiga Patricia. Me lo prestó para llegar a la hacienda.
Mirela: La verdad que han venido más chicas por el empleo pero ninguna me ha convencido. En cambio tú me has dado buena impresión… ¿Sabes qué? Contratada. Empiezas mañana mismo si te parece.
Silvia: ¿En serio Mirela? Ay que alegría, no sabe cuánto se lo agradezco.
Rosa: Pero estarás de prueba una semana.
Mirela: Y si no trabajas bien te me vas. ¿OK?
Silvia: Ok, no hay problema. Le prometo que no las defraudaré. (Sonríe)
En ese instante entra en el salón Kiara. Nuestra protagonista se queda mirando a la niña en silencio.

Kiara: ¡Holaaa!!! (Sonríe y se abraza a Mirela)
Rosa: Hola señorita Kiara... (Sonríe)
Mirela: ¡Holaaa cariño! ¿Cómo estás? ¿Ya viniste del colegio?
Kiara: Sí, Mirela. Mi mamá y yo acabamos de llegar. ¿Qué haces? ¿Quién es esta señorita tan guapa? (Sonríe)
Silvia: Hola… (Sonríe)
Mirela: Pues esta es Silvia, la chica que he contratado para que me eche una mano. ¿Qué te parece? Silvia, está es mi nieta Kiara.
Kiara: Un placer, señorita. (Le da la mano)
Mirela: Bueno, es hija de mi hijastro Juan pero como si fuera mi nieta de sangre. ¿Verdad mi niña? (Sonríe)
Kiara: Yo a veces le digo abu, abue o Mirela, según el día jajaja.
Silvia: Que… qué tierna y que bonita eres. (Sonríe dulce y nerviosa pensando: ¿Será Kiara la bebé que…? Dios mío… no puede ser ella...)
Kiara: ¿Le pasa algo? Se quedo muda.
Silvia: No, nada, Kiara. Es que… es que… (Nerviosa)
Mirela: Bueno Silvia, pues nos vemos mañana, niña. Ven temprano, a la hora del desayuno. ¿OK?
Silvia: OK, señora Mirela. Hasta mañana. Un gusto conocerte Kiara... (Sonríe y se marcha)
Kiara: Igualmente Silvia. (Sonríe)
Cuando nuestra protagonista se ha ido, Mirela y Kiara conversan.
Mirela: ¿Es guapa eh? Se ve muy sincera y buena gente. Por eso la acepté.
Kiara: Es súper linda. (Sonríe) Incluso más que mi mamá. (Pensando en Jennifer.
INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, COCINA / DÍA
Mientras tanto, en la cocina de la mansión, Zoraida y Raúl, el capataz, mantienen una discusión.


Raúl: ¿Estás hablando en serio Zoraida? (Enojado)
Zoraida: Muy en serio, Raúl, estoy embarazada.
Raúl: No... eso no puede ser cierto... ¿No que te estabas cuidando, estúpida?
Zoraida: ¡Tu tampoco lo hiciste y mira ahora!!
Raúl: Claro... y te crees que soy tan idiota que voy a pensar que ese hijo es mío... ¿Verdad? A saber con cuantos más te has estado revolcando, como si no te conociera.
Zoraida: ¡Te estoy diciendo la verdad! ¡Te juro que es tuyo, Raúl!!!
Raúl: Eso es lo que tú me dices... Pero no te creo ni una sola palabra. Puede que sí estés preñada pero no de mí...
Zoraida: ¿Pero bueno por quién me tomas, chico? (Dice furiosa)
Raúl: Por lo que eres, una vagabunda... A mi no me vas a encasquetar un hijo de otro. Ni más faltaba. Tú veras lo que haces.
Zoraida: Eres un desgraciado... un miserable... un cerdo...
En ese momento Raúl le pega una bofetada con la mano vuelta que le cruza la cara a Zoraida. La joven se lleva una mano al rostro totalmente alucinada.
Raúl: ¡CÁLLATEEE!!! ¡Todavía no ha nacido mujer que me falte al respeto, y tú no vas a ser la primera!! ¿Me has oído, estúpida? Si no quieres tener ese mocoso, puedes deshacerte de él. Es más, ya estás tardando en hacerlo. (Se marcha cerrando la puerta de un portazo)
Zoraida: ¡Eres un malnacido y un poco hombre!!! ¡Te odio Raúl, te odioooo!!!!
La chica agarra un vaso de vidrio de una mesa y lo lanza contra la puerta con rabia. Escuchamos música incidental.
SAN MARTIN, FLORIDA
EXT. / CASA DE DIEGO, JARDÍN / DÍA
Diego conversa con Daniel, el hermano de Nuria.


Diego: Daniel, no me hagas esto... y menos en la puerta de mi casa... Es mejor que te vayas porque si no...
En ese momento Daniel se abalanza sobre Diego, abrazándolo y dándole un beso, justo en el mismo momento en que Santiago, el novio de Daniel, aparece en el jardín de la humilde casa. Como ya sabemos Santiago es también policía al igual que Daniel y va uniformado.

Santiago: ¡¿Se puede saber que carajo significa estooo?!!! ¡Daniel!!! ¡Diegooo!!!
Diego: ¡Santiago!!! (Se retira de Daniel, muy sorprendido y preocupado)
Santiago: Eres un miserable, Daniel... un desgraciado ¿Cómo has podido hacerme esto? ¡Dimeeeee!!!! (Gritando lleno de rabia y de ira).. ¡Y tú Diego!!! ¿Desde cuando es que están juntos? ¡Que yo me entereeee!!!! (Gritando muy nervioso)
Daniel: Por favor Santi, te lo puedo explicar... por favor escúchame. Diego y yo no... no te hemos engañado, nunca tuvimos nada...
Santiago: ¡CÁLLATEEE!!!
El pobre Santi, totalmente histérico y fuera de sí, pierde los papeles y le pega una brutal bofetada a Daniel que le cruza con la cara con una violencia inesperada. Daniel se lleva la mano al rostro.
Daniel: ¡AHHHH!!!!!
Santiago: ¡Esto no se va a quedar así, se los juro que noo!!! (Rompiendo a llorar deshecho pero a la vez lleno de dolor y enojo)
Escuchamos música incidental.



Rosa: ¿Entonces no tienes experiencia en casas de familia, Silvia?
Silvia: No...
Mirela: ¿Y por qué debería contratarte? El puesto es para cachifa pero también para ayudarme a mí cada día.
Silvia: Necesito un trabajo y para limpiar casas no hace falta mucha experiencia. ¿No cree?
Mirela: Bueno en eso tienes razón… Con tal que sepas fregar y barrer un poco, es suficiente. Eso sí, necesito algo de ayuda para vestirme y asearme. ¿Crees que podrás?
Silvia: Por supuesto señora Mirela.
Mirela: Llámame Mirela nada más. ¿Cómo supiste del trabajo? ¿Dónde vives?
Silvia: Vi un anuncio en un tablón de anuncios del pueblo. Vivo allí. Vine en el coche de mi amiga Patricia. Me lo prestó para llegar a la hacienda.
Mirela: La verdad que han venido más chicas por el empleo pero ninguna me ha convencido. En cambio tú me has dado buena impresión… ¿Sabes qué? Contratada. Empiezas mañana mismo si te parece.
Silvia: ¿En serio Mirela? Ay que alegría, no sabe cuánto se lo agradezco.
Rosa: Pero estarás de prueba una semana.
Mirela: Y si no trabajas bien te me vas. ¿OK?
Silvia: Ok, no hay problema. Le prometo que no las defraudaré. (Sonríe)
En ese instante entra en el salón Kiara. Nuestra protagonista se queda mirando a la niña en silencio.

Kiara: ¡Holaaa!!! (Sonríe y se abraza a Mirela)
Rosa: Hola señorita Kiara... (Sonríe)
Mirela: ¡Holaaa cariño! ¿Cómo estás? ¿Ya viniste del colegio?
Kiara: Sí, Mirela. Mi mamá y yo acabamos de llegar. ¿Qué haces? ¿Quién es esta señorita tan guapa? (Sonríe)
Silvia: Hola… (Sonríe)
Mirela: Pues esta es Silvia, la chica que he contratado para que me eche una mano. ¿Qué te parece? Silvia, está es mi nieta Kiara.
Kiara: Un placer, señorita. (Le da la mano)
Mirela: Bueno, es hija de mi hijastro Juan pero como si fuera mi nieta de sangre. ¿Verdad mi niña? (Sonríe)
Kiara: Yo a veces le digo abu, abue o Mirela, según el día jajaja.
Silvia: Que… qué tierna y que bonita eres. (Sonríe dulce y nerviosa pensando: ¿Será Kiara la bebé que…? Dios mío… no puede ser ella...)
Kiara: ¿Le pasa algo? Se quedo muda.
Silvia: No, nada, Kiara. Es que… es que… (Nerviosa)
Mirela: Bueno Silvia, pues nos vemos mañana, niña. Ven temprano, a la hora del desayuno. ¿OK?
Silvia: OK, señora Mirela. Hasta mañana. Un gusto conocerte Kiara... (Sonríe y se marcha)
Kiara: Igualmente Silvia. (Sonríe)
Cuando nuestra protagonista se ha ido, Mirela y Kiara conversan.
Mirela: ¿Es guapa eh? Se ve muy sincera y buena gente. Por eso la acepté.
Kiara: Es súper linda. (Sonríe) Incluso más que mi mamá. (Pensando en Jennifer.
INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, COCINA / DÍA
Mientras tanto, en la cocina de la mansión, Zoraida y Raúl, el capataz, mantienen una discusión.


Raúl: ¿Estás hablando en serio Zoraida? (Enojado)
Zoraida: Muy en serio, Raúl, estoy embarazada.
Raúl: No... eso no puede ser cierto... ¿No que te estabas cuidando, estúpida?
Zoraida: ¡Tu tampoco lo hiciste y mira ahora!!
Raúl: Claro... y te crees que soy tan idiota que voy a pensar que ese hijo es mío... ¿Verdad? A saber con cuantos más te has estado revolcando, como si no te conociera.
Zoraida: ¡Te estoy diciendo la verdad! ¡Te juro que es tuyo, Raúl!!!
Raúl: Eso es lo que tú me dices... Pero no te creo ni una sola palabra. Puede que sí estés preñada pero no de mí...
Zoraida: ¿Pero bueno por quién me tomas, chico? (Dice furiosa)
Raúl: Por lo que eres, una vagabunda... A mi no me vas a encasquetar un hijo de otro. Ni más faltaba. Tú veras lo que haces.
Zoraida: Eres un desgraciado... un miserable... un cerdo...
En ese momento Raúl le pega una bofetada con la mano vuelta que le cruza la cara a Zoraida. La joven se lleva una mano al rostro totalmente alucinada.
Raúl: ¡CÁLLATEEE!!! ¡Todavía no ha nacido mujer que me falte al respeto, y tú no vas a ser la primera!! ¿Me has oído, estúpida? Si no quieres tener ese mocoso, puedes deshacerte de él. Es más, ya estás tardando en hacerlo. (Se marcha cerrando la puerta de un portazo)
Zoraida: ¡Eres un malnacido y un poco hombre!!! ¡Te odio Raúl, te odioooo!!!!
La chica agarra un vaso de vidrio de una mesa y lo lanza contra la puerta con rabia. Escuchamos música incidental.
SAN MARTIN, FLORIDA
EXT. / CASA DE DIEGO, JARDÍN / DÍA
Diego conversa con Daniel, el hermano de Nuria.


Daniel: Vine por que quería hablar contigo. Hay algo que quiero decirte pero... pero antes...
Diego: ¿Qué pasa Daniel?
Daniel: Escúchame Diego, sé que hace un par de años tuviste una relación con un chico en Miami. Dime la verdad. ¿Eres bi?
Diego: ¿Has estado espiando mis redes sociales?
Daniel: Si... pero no pienses nada malo. Es que... me gustas Diego.
Diego: ¿Quéee? (Sorprendido)
Daniel: Siempre me has gustado, desde que eras novio de mi hermana Nuria.
Diego: ¿Estás hablando en serio?
Daniel: Pero nunca me atreví a decirte nada porque pensaba que eras hetero. Yo sé que esto es muy atrevido por mi parte y que tal vez ni siquiera te gusto como hombre pero...
Diego: Daniel... por favor... No digas eso.
Daniel: Creí que podría olvidarme de ti con Santi pero no pude...
Diego: Yo ni siquiera sabía de tus sentimientos hacía mi. Pero entiende... eres hermano de Nuria y... ¿Y qué hay de tu novio, de Santiago?
Daniel: Me gustas mucho Diego, tanto que no he podido olvidarme de ti en todos estos años y ya no puedo negarlo más. No puedo seguir callando esto que siento.
Diego: Daniel, no me hagas esto... y menos en la puerta de mi casa... Es mejor que te vayas porque si no...
En ese momento Daniel se abalanza sobre Diego, abrazándolo y dándole un beso, justo en el mismo momento en que Santiago, el novio de Daniel, aparece en el jardín de la humilde casa. Como ya sabemos Santiago es también policía al igual que Daniel y va uniformado.

Santiago: ¡¿Se puede saber que carajo significa estooo?!!! ¡Daniel!!! ¡Diegooo!!!
Diego: ¡Santiago!!! (Se retira de Daniel, muy sorprendido y preocupado)
Santiago: Eres un miserable, Daniel... un desgraciado ¿Cómo has podido hacerme esto? ¡Dimeeeee!!!! (Gritando lleno de rabia y de ira).. ¡Y tú Diego!!! ¿Desde cuando es que están juntos? ¡Que yo me entereeee!!!! (Gritando muy nervioso)
Daniel: Por favor Santi, te lo puedo explicar... por favor escúchame. Diego y yo no... no te hemos engañado, nunca tuvimos nada...
Santiago: ¡CÁLLATEEE!!!
El pobre Santi, totalmente histérico y fuera de sí, pierde los papeles y le pega una brutal bofetada a Daniel que le cruza con la cara con una violencia inesperada. Daniel se lleva la mano al rostro.
Daniel: ¡AHHHH!!!!!
Santiago: ¡Esto no se va a quedar así, se los juro que noo!!! (Rompiendo a llorar deshecho pero a la vez lleno de dolor y enojo)
Escuchamos música incidental.
CONTINUARÁ...