SILVIA
CAPÍTULO 6: CUESTIÓN DE DINERO
INT. / HOSPITAL, HABITACIÓN DE MIRELA / NOCHE
A esas mismas horas de la noche, Juan conversa con su madrastra. Mirela está en cama, con heridas en el rostro y en todo el cuerpo pero afortunadamente se encuentra con vida. Su hijastro la toma de la mano para darle otra desagradable noticia…


Mirela: No puedo creerlo, Juan… Tu padre… No… No Dios mío, no… (Llorando desconsolada) ¡Maldita sea! ¡En mala hora hicimos ese dichoso viaje, en mala hora!!
Juan: Jennifer y Kiara están fuera en el pasillo, querían pasar a verte pero les dije que prefería darte yo sólo la noticia.
Mirela: Dios bendito… esto parece una pesadilla…. Veníamos tan contentos del viaje y… No puedo creer que Esteban ya no esté... no puedo. (Dice muy afligida)
Juan: ¿Cómo fue el accidente, Mirela? ¿Recuerdas algo?
Mirela: Fue todo muy rápido... Tu padre y yo estábamos hablando de un posible viaje a Puerto Rico para más adelante pero...
Juan: ¿Qué pasó? Necesito respuestas... por favor... (Dice preocupado)
Mirela: Un camión de ganado venía de frente por su carril, en ese momento el conductor dió un volantazo e invadió el nuestro. Tu padre no tuvo apenas tiempo de reaccionar, Juan.
Juan: Imagino trató de esquivar el camión y...
Mirela: Nos salimos de la carretera y dimos varias vueltas de campana... A partir de ahí no recuerdo más... Perdí el conocimiento... (Dice con lágrimas en los ojos)
Juan: Lo siento... Espero la policía pueda averiguar qué pasó realmente.
Mirela: Yo creo que el tipo del camión quería matarnos, Juan.
Juan: ¿Tú crees? Tengo que hablar con Daniel. He tratado de llamarle al celular pero lo tiene apagado. Hoy era su día libre y...
Mirela: Dios mío cuando mis hijos sepa que su padre ha fallecido... (Llorando desconsolada)
Juan: Mirela, hay algo más que debes saber… Pero… no sé cómo decirte esto… El doctor que te atendió me ha comentado que… bueno que… Tienes una grave lesión en la columna vertebral.
Mirela: ¿Quéee? (Alucinada, intenta mover sus piernas) ¿Qué… qué le pasa a mis piernas? ¡No puedo moverlas!! ¡Juan!!! ¿Qué me pasa?
Juan: Perdiste la movilidad en las piernas, Mirela… (Tragando saliva) Tendrás que usar una silla de ruedas…
Mirela: ¡No Juan, no puede ser cierto lo que estás diciendo! ¡No! ¿En una silla de ruedas? ¡No Dios mío, noooo!!! ¡Parapléjica no Juan!! ¡Nooooo!!!
Los gritos de Mirela se escuchan incluso fuera del pasillo, Jennifer y su hija Kiara la oyen chillar desde sus sillas. La niña, visiblemente muy afectada, llora desconsolada en brazos de su madre.
SAN MARTIN, FLORIDA
INT. / BAR LUNA AZUL / NOCHE
Diego y Daniel conversan sentados a una de las mesas. Ambos excuñados hablan sobre Nuria.


Daniel: Me alegro mucho de que estés de regreso en el pueblo. Cuando me dijiste por teléfono que venías no pude por menos de invitarte a tomar algo. (Sonríe contento)
Diego: Gracias por la invitación. Hace años que no veo a Nuria y la verdad no quiero saber nada de ella. Ya la olvidé, Daniel.
Daniel: ¿Estás seguro?
Diego: Completamente... En estos años que estuve en Miami intenté rehacer mi vida, salí con gente pero...
Daniel: Yo sé que mi hermana Nuria aún te quiere, tal vez todo puede arreglarse... Seguro mi mamá te tendió una trampa para separarlos. Tú sabes que no le caes bien y... Por cierto Nuria está en Nueva York. Ya lleva 7 años viviendo allí.
Diego: Lo sé.. Ya da igual Daniel... no quiero hablar de ello. La verdad tampoco quiero saber nada de Nuria. Es una necia. Tú eres tan diferente a ella que... no parecen hermanos. Nuria es terca como una mula. Es imposible dialogar con ella.
Daniel: Bueno cualquier cosa, me llamas y quedamos a tomar una copa o un café. ¿OK? Sabes que tienes un amigo en mí, Diego... (Le toca suavemente su mano izquierda con su mano derecha, acariciándola)
Pero Diego se pone muy nervioso ante tal gesto de afecto de su antes cuñado y retira la mano de manera repentina. Le ha incomodado la situación.
Diego: Debo irme, Daniel... Alquilé una pequeña casa y empiezo un nuevo empleo aquí en el pueblo.
Daniel: OK... un gusto verte, Diego. (Dice con algo de tristeza)
Diego: Nos vemos, cuídate... (Se levanta de la silla, le da una palmada en la espalda a Daniel y se marcha)
En ese momento suena el celular de Daniel. El chico toma la llamada y...
Daniel: ¿Bueno?
Juan: Dani, soy yo... tengo una mala noticia que darte... Papá tuvo un accidente con el coche, tu mamá está bien pero él... (Ambos continúan la conversación)
DÍAS DESPUÉS
MIAMI, FLORIDA
INT. / AGENCIA DE ADOPCIONES, DESPACHO DE LA DIRECTORA / DÍA
Silvia y su amiga Patricia han viajado hasta la capital donde han ido a la agencia de adopción en la cual los del Castillo adoptaron a Kiara años atrás. En el despacho de la directora, ambas mujeres conversan con ella, una mujer de cabello blanco. Hoy veremos el rostro al completo de la bruja de Nicole Parker.



Silvia: Ya le he dicho que mi hija nació en esa fecha, esta es la única agencia de adopciones que hay en Miami, tuvieron que entregarla aquí desde el hospital donde di a luz. Sólo necesito saber a qué familia le entregaron a mi bebé.
Nicole: Y dale con lo mismo, señorita… qué pesada es, en serio. Miren… no puedo darles esa clase de información. Como comprenderán las adopciones son anónimas… Sería ilegal que yo les dijera quienes son los padres de esa niña. Además ahora tendrá unos siete añitos como bien dijo usted y una vida establecida. No puede llegar usted y aparecer así sin más en ella. ¿Se ha vuelto loca o qué diablos le pasa?
Silvia: Por favor, señora Parker, Nicole... tiene que ayudarme. Mi madre me obligó a dar a ese bebé en adopción, yo era apenas una chama ingenua, tonta y sin voluntad propia. Yo era muy joven, me sentí obligada, presionada… Quiero saber que fue de ella al menos. Saber que está bien. No le pido más.
Nicole: Lo lamento pero no puedo ayudarles... Y ahora si me disculpan... (Se levanta de su silla y les muestra la puerta, las chicas se ponen de pie)
Patricia: No insistas, amiga, esta vieja botoxeada no nos va a contar nada. (Enojada) A saber cuanto le pagaron para mantener esa bocota bien cerrada.
Nicole: ¡Oye niña! ¿A quién crees que estás llamando tú vieja botoxeada, estúpida? (Gritando con rabia) ¡Hagan el favor de largarse de aquí si no quieren que avise a seguridad! ¿Me escucharon? ¡Fuera!!! (Abriendo la puerta del despacho con rabia)
Silvia: Está bien, nos vamos pero ni se crea que no voy a seguir investigando por mi cuenta. Voy a descubrir donde vive mi hija y la voy a encontrar.
Nicole: Pues espere sentada en su búsqueda, Silvia, porque de pie, se va a cansar… Ya se lo digo yo... Y ahora... ¡Largo!! (Gritando furiosa y llena de ira)
Nicole cierra la puerta de un portazo con rabia. Ambas chicas se marchan y ya fuera en el pasillo conversan mientras caminan.
Patricia: Maldita momia de pelo blanco, bruja desgraciada… ¿Quién se cree que es? La muy perra no nos quiso decir nada.
Silvia: Ya te dije que estas agencias son un negocio… con eso de mantener en secreto a los padres adoptivos lo arreglan todo. Pero no me voy a dar por vencida.
Patricia: Así se habla, Silvia. Vamos a encontrar a tu hija, cueste lo que nos cueste. Vamos.
Las dos se van de la agencia de adopciones.
INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, SALÓN / DÍA
Jennifer está sola desayunando en la sala de la hacienda. En ese momento suena el teléfono móvil de nuestra antagonista. Es Nicole Parker, la dueña y directora de la agencia de adopciones que acabamos de ver en la escena anterior.


Jennifer: ¿Aló? ¿Quién es?
Nicole: Buenas días... Soy Nicole Parker, señora del Castillo, la directora de la agencia de adopciones.
Jennifer: Hola… buenos días… ¿Qué se le ofrece? (Extrañada)
Nicole: Mire, quería ponerla al corriente de algo importante. Acaba de estar aquí una mujer de cabello negro, bastante poca cosa por cierto, se llama Silvia no se qué...
Jennifer: Al grano, por favor... que no tengo todo el día... (Dice muy molesta)
Nicole: Bueno... verá... El caso es que esta tipa, que tenía pinta de ser una vulgar india recién vestida, vino diciendo que es la madre biológica de Kiara.
Jennifer: ¿Quéeee? (Alucinada) Creí que la niña no tenía padres. ¡Eso es lo que ustedes me dijeron! Imagino no le habrá dicho dónde vivimos, porque le juro que...
Nicole: Como ya le comenté hace años, Kiara fue fruto de una violación y su madre biológica, la tal Silvia o como se llame, decidió entregarla nada más parir. Ahora la muy estúpida apareció porque dice que está arrepentida y quiere saber su paradero. ¿Qué le parece?
Jennifer: ¿Pero que carajo está diciendo? ¡Esto no puede estar pasando!!! (Furiosa) No se le ocurriría decirle la verdad… ¿O sí? (Angustiada)
Nicole: Por supuesto que no. ¿Por quién me toma? Esa estúpida no sabe nada, y nunca va a saberlo pero esa maldita mujer está en San Martín. Vive con una amiga suya, una tal Patricia, una gorda con lentes. La verdad que es mucha casualidad pero me ví en la obligación moral de ponerle al corriente de todo este asunto.
Jennifer: ¿Cómo es la cosa? ¿Dice que la Silvia esa vive acá en el pueblo? Su amiga una gorda que se llama... ¿Cómo es que dijo? ¿Patricia? ¿Una con cara de arepa? No puede ser lo que estoy pensando, en verdad que no.
Nicole: Esa misma. ¿Es que la conoce?
Jennifer: ¡Por supuesto, señora Parker, y tanto que la conozco! La Patricia esa es mi peluquera desde hace años… No me lo puedo creer… No es posible. No pienso permitir que mi hija descubra que la tal Silvia o como rayos se llame fue la que la parió. Kiara cree que es nuestra hija biológica y así va a seguir siendo. Juan y yo somos sus padres. Y eso no no tiene vuelta de hoja.
Nicole: Tenga mucho cuidado, señora del Castillo, porque esa mujer no se va a dar por vencida. Ya se lo digo yo. De todas formas, si esas dos se vuelven a aparecer por acá, llamaré a los seguridad para que las echen a patadas de la agencia.
Jennifer: Eso espero... porque no quiero que esa maldita Silvia descubra la verdad. Primero muerta que dejar que una mugrosa llegada de Dios sabe donde me quite a mi hija. ¿Me oye señora Parker? Primero... muerta.
Cuando ambas terminan la llamada, Jennifer se queda muy preocupada y pensativa.
SAN MARTÍN, FLORIDA
EXT. / CEMENTERIO / DÍA
Por la tarde, toda la familia del Castillo al completo asiste al funeral de Esteban. Hay casi doscientas personas, entre amigos y familiares de los fallecidos. Vemos a Juan, Jennifer, Kiara, Rosa, Daniel, a Nuria y a Mirela ya en su silla de ruedas. También están los peones de la hacienda así como su capataz, Raúl. Y además Fran, el dueño del bar y primo de Jennifer. Acompañándoles están los empleados Ricardo, Zoraida y Yuvanna.












Fran: Siento mucho lo de tu padre, Juan… era un gran hombre, un buen amigo de toda la vida.
Juan: Muchas gracias por venir Fran… Te lo agradezco mucho.
Fran: Imagino que ahora que falleció pues… tendrás que hacerte cargo de la hacienda tú sólo. Bueno... tienes a Raúl y los peones pero...
Juan: Sí, a partir de ahora me toca a mi dirigirlo todo...
Fran: Disculpa una cosa pero creo que deberías saberlo… Me han contado que tu padre tenía deudas con el banco. Vamos que debía un montón de dinero mi pana.
Juan: ¿Quéee? ¿De qué estás hablando Fran?
Fran: Creí que lo sabías… La hacienda está hipotecada. Si no pagan lo que deben pronto se la embargaran.
Juan: No puede ser cierto… (Alucinado con la noticia) Mi padre no me contó nada de esto. ¿Cómo lo sabes tú? ¿Quién te lo dijo?
Fran: Eso ya da igual. Deberías ir al banco mañana mismo y ponerte al tanto… Debo irme, y de nuevo, les acompaño en el sentimiento. (Se marcha)
Juan: Lo que faltaba… Embargada. Esto parece una pesadilla... ¡Una maldita pesadilla!
INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, CASA, SALÓN / NOCHE
Horas más tarde, ya en la hacienda, toda la familia del Castillo conversa en la sala.
Mirela: ¿Embargar la hacienda? No Juan… no puede ser. Esteban me lo habría contado. El no tendría secretos conmigo.
Nuria: Ay ya, mamá por favor... (Con lágrimas en los ojos)
Juan: Eso me dijo Fran, el del bar, mañana mismo hablaré con el banco. No puede ser que papá me haya ocultado algo así. A saber cuanta plata es la deuda.
Jennifer: ¿Pero cuánto dinero debía mi suegro? ¿Lo saben?
Daniel: Ni idea pero yo sólo sé que compró tierras hace más de cinco años y dijo que las pagaría poco a poco con un préstamo. Nunca habló de que hipotecaría la finca entera.
Nuria: Si no pagan, el banco se quedará con ella, Juan. ¿Para esto vine de Nueva York? No sólo acabamos de enterrar a mi papá, es que... ahora otra cosa más.
Rosa: Disculpen que me meta pero... Deben esperar a ver cuál es la deuda que tenía su padre con el banco. Luego ya tomarán decisiones.
Juan: Si es mucho dinero vamos a vernos en serios problemas…
Mirela: A día de hoy la hacienda es de nosotros cuatro, Juan, Daniel, Nuria y yo. Así que todo lo que se haga debe ser acordado por todos, no más faltaba.
Nuria: Pero es Juan quien la lleva y es quien debe afrontar el pago, mamá.
Juan: Ah claro… para eso sí es sólo mía. ¿Verdad? Para las deudas de mi padre. De nuestro padre.
Mirela: No te enfades, Juan, pero tu hermana tiene razón. Tu padre siempre quiso que tú la dirigieras. Sabes de sobra que a Daniel no le interesa y mucho menos a Nuria.
Daniel: Nuria y yo tenemos nuestras profesiones pero aunque no nos dediquemos al campo, esto también es nuestro. Así que hay que buscar una solución. Si no podemos pagar la deuda, se venden algunas tierras y listo.
Juan: En unos días se abrirá el testamento de papá y ahí veremos qué nos corresponde a cada uno.
Nuria: OK, me parece bien.
DÍAS DESPUÉS
SAN MARTÍN, FLORIDA
EXT. / CALLE / DÍA
Llueve con fuerza en la región. Silvia está caminado bajo un paraguas por una céntrica calle del pueblo cuando un coche pasa a toda velocidad por su lado y la salpica entera de agua toda la ropa, cabello incluído.


Silvia: ¡Ahhh!!! Pero será patán...¿Es que no veee?? ¡desgraciado!!! ¡Ihhhh!!!! (Furiosa) ¡Mire como me ha puesto, gorila!!!
En ese momento el coche se detiene y del mismo baja Juan, ambos discuten.
Juan: ¡Lo siento señora, no la vi!! ¡Perdón, es que voy con mucha prisa tengo una cita en una notaría y…!
Silvia: Señorita, si no le importa, estúpido. No me interesa lo que tenga o no tenga que hacer. ¿Está ciego?. ¡Mire como me ha puesto, payaso!!! ¡Es usted un… un gorila… un patán!!!
Juan: Bueno ya basta, acabo de pedirle disculpas… Por cierto… ¿Nos conocemos? Su cara se me hace familiar.
Silvia: No le he visto en mi vida… y no me cambie de tema, idiota. ¡Mire como me ha puesto!!! ¡Parezco una rana!! !Qué digo una rana, una merluza!!!
Nuestro protagonista contiene la risa mirándola y en realidad es que Silvia se ve muy graciosa toda empapada de agua y llena de barro y manchas.
Silvia: ¡No se ríaaaaa idiotaaaa!!! (Histérica) Habrás he visto... Es usted un... un... Agggg. (Totalmente indignada pero a la vez muy cómica)
Juan: No dije nada. Mire… debo irme, no puedo hacer nada más por usted, ya le dije que lo sentía. Pero si está amargada no es mi culpa. Que tenga un buen día.
Silvia: Ahora va y me llama amargada. Igualado... ¿Qué tenga un buen día? ¿Qué tenga un buen díaaaaaaa??? (Furiosa) ¡Váyase al carrizo, patán! ¡Idiota!!! Que es un idiota... ¡Gorilaaaa!!!
Juan: Jajaja. (Se va)
Silvia: Eso lárguese, imbécil. Habrás he visto… (Toda empapada y muy cómica) ¡Deje que le agarre otro día que le voy a dejar irreconocible, imbécil!!!
Pero Juan no le hace ni caso y se marcha a su coche, poco después se va.
INT. / NOTARÍA, DESPACHO / DÍA
Toda la familia del Castillo, a excepción de Kiara que está en el colegio, asiste a la lectura del testamento de don Esteban en la notaría del pueblo.





Notario: A mi esposa Mirela le dejo el uso y disfrute de la casa conyugal hasta sus últimos días de vida. El ganado, los caballos y la maquinaría son y serán en su integridad para mi hijo mayor, Juan. Ahora viene el reparto de las tierras que forman la hacienda. Como bien saben la finca tiene una superficie total de 400 hectáreas, de ellas 200 son para mi hijo mayor Juan, 100 para el segundo, Daniel y 100 para mi hija menor, Nuria.
Daniel: No me lo puedo creer… ¿O sea que encima no reparte las tierras por igual?
Nuria: Esto es una burla, mamá, una burla.
Mirela: ¿Pero qué clase de broma es esta Juan?
Juan: Es lo que mi papá decidió, no es mi culpa.
Jennifer: Juan es quien trabaja la tierra, ustedes no quieren el campo ni la hacienda, es normal que don Esteban le haya dejado a Juan la mayor parte de las tierras.
Nuria: Es una injusticia. Los tres somos hijos por igual, debería repartirse las tierras a partes iguales.
Jennifer: Claro… y dejas Nueva York y tu trabajo en el banco ese donde estás para cultivar caña de azúcar acá, cuidar caballos y arrear vacas. ¿Verdad?
Mirela: En eso tu cuñada tiene razón, mi amor…
Nuria: ¡Tú te callas, mamá! Cállate. Voy a impugnar el testamento de mi padre.
Daniel: Y yo…
Juan: Hagan lo que quieran… No voy a discutir por dinero.
Jennifer: Me parece vergonzoso la actitud que están tomando… Juan es el único que quiso continuar el negocio familiar. Tú, Nuria, quisiste estudiar finanzas y trabajar en banca para largarte luego a Nueva York. Tú Daniel, te hiciste policía hace años. ¿Qué quieren ahora? ¿Quéee? Mi esposo y yo nos encargaremos de toda la hacienda y ustedes recibirán su parte de beneficios. ¿OK?
Nuria: Claro, como a ti es a quién más la beneficia... Por eso te casaste con mi hermano Juan, por la hacienda. Como si no te conociera... trepadora.
Jennifer: Mira a mi no me faltes al respeto porque te juro que te cruzo la cara, Nuria.
Notario: Disculpen que interrumpa pero no pueden impugnar el testamento del fallecido. Es su última voluntad y es inamovible. Si quieren pueden llegar a un acuerdo… por ej. Juan puede vender parte de las tierras que hereda a ustedes dos, Nuria y Daniel, hasta completar y que cada uno de los tres hermanos quede a partes iguales. ¿Qué opinan?
Nuria: Yo no puedo comprar lo que me falta, lo lamento.
Daniel: Y yo menos. ¿De donde carajo voy a a sacar tanto dinero?
Mirela: Aquí tengo yo los papeles de la hipoteca. Toma. (Le entrega una carta a Juan) Son del banco, llegaron esta mañana.
Juan: (Leyendo) ¿Qué?? Esto es muchísimo dinero…
Nuria: Déjame ver… (Leyendo el papel) Es cierto… la deuda es muy elevada. ¿Cómo pudo mi papá hacernos esto? ¿Cómo?
Juan: Si papá debía todo eso… habrá que vender… habrá que vender parte de la hacienda, todos perderemos tierras.
Daniel: Esto es increíble, no sólo me toca menos de lo que debería que además voy a perder una parte. ¡Maldita sea!!!
Juan: Lo primero es pagar la deuda al banco. Tenemos tres meses de plazo aún.
Mirela: Es imposible reunir esa suma de plata en tres meses, imposible.
Todos murmuran, el notario permanece en silencio. No les ha contado sobre la existencia de la hacienda de Colombia ni tampoco sobre la supuesta hija secreta de don Esteban aún. ¿Por qué? Por expreso deseo del viejo fallecido.
INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, DORMITORIO DE ZORAIDA / DÍA

Por la tarde, a última hora, Zoraida y Raúl, el capataz de la hacienda, están en el cuarto de la criada. Ambos casi desnudos. Raúl se desabrocha el pantalón.
Escena no recomendada a menores de 18 años.


Raúl: Llevo todo el día deseando verte... ¿Seguro que no hay nadie en la casa?
Zoraida: Nadie, mi amor... tenemos una hora enterita para nosotros. No te preocupes.
Raúl: Ven acá... (Besándole los labios, tomándola de la cintura)
El capataz la empuja sobre la cama, ella se quita la tanga, quedando completamente desnuda. Raúl se muerde el labio inferior con deseo.
Raúl: Te voy a comer entera mamacita... (Sonríe)
Zoraida: Cógeme Raúl, dame bien duro, papito... (Sonríe con picardía)
Y Raúl se abalanza sobre ella agarrándole y chupándole los senos. Zoraida gime de placer. El capataz empieza a hacerla suya primero lentamente para después aumentar el ritmo. La criada jadea como gata en celo arañándole la espalda a Raúl. El capataz resopla como un toro mientras ella disfruta de tal sesión de sexo salvaje.
Zoraida: ¡Ahhh, ahhh!!! ¡Más papi rico, más, ahhhh!!!
AL DÍA SIGUIENTE
SAN MARTÍN, FLORIDA
INT. / PELUQUERÍA PATY'S / DÍA
En su pequeña peluquería, Patricia acaba de cortarle el cabello a Ricardo. El le gusta pero...


Patricia. Solo quería invitarte a un café pero veo que tu no estás interesado... perdona.
Ricardo: Es que no quiero te hagas ilusiones Paty...
Patricia: OK... ya me ha quedado claro. (Dice con tristeza)
Ricardo: Mira Patricia, yo... este... eres una chava muy buena onda pero... lo siento, no eres mi tipo. Eso es todo... (Dice apenado)
Patricia: Entiendo... (Con lágrimas en los ojos, le da la espalda) Ya sé que la que te gusta es Zoraida, y que yo soy muy poca cosa para ti... (Tratando de limpiarse los ojos con un pañuelo blanco) No te preocupes...
Ricardo: No digas eso, es que... bueno, yo... te veo como una amiga. Debo irme Patricia, de veras que lo siento... (Se va)
La pobre chica se derrumba a llorar mirándose en el espejo. Patricia no se gusta a sí misma por ser gorda pero, justo en ese momento, un apuesto chico desconocido entra por la puerta de de la peluquería y saluda. Escuchamos música incidental.
Andrew: Ehm... hello, hola... (Dice sonriendo)

En es preciso instante, Patricia se da la vuelta, su mirada avanza desde los zapatos del chico hasta su rostro... Paty ve ante sí a todo un príncipe azul, alto, rubio, gringo...
Patricia: Ho... hola... este... (Moviendo la cabeza para despejarse) Hello... May I help you?
Andrew: Podemos hablar en español si prefieres... Soy bilingüe, por cierto, me llamo Andrew, Andrew Smith. (Le da la mano)
Patricia: En... encantada Andrew...
Andrew: ¿Disculpa que me meta donde no me llaman... estabas llorando o me pareció...?
Patricia: No, nada que ver... es que me entro una basurita en el ojo, más nada, rey... digo Andrew... (Avergonzada)
Andrew: Acabo de mudarme a San Martín, empiezo mañana trabajar en el consultorio médico del pueblo.
Patricia: Ah pues que bueno... Toma asiento...
Andrew: Thanks... (El chico se sienta frente al gran espejo)
Patricia. ¿Cómo quieres te corte el cabello? ¿Algo en especial?
Andrew: No sé... tú eres la peluquera, sorpréndeme, jajaja.
Patricia. Jajaja. OK, pero luego no te me enojes... ¿Eh?
Andrew: No te preocupes, pero no demasiado corto... No me gusta tanto.
Patricia. Tranquilo cariño... que te voy a dejar como un modelo de esos de Calvin Klein, ya vas a ver. Estás hablando con toda una profesional de la peluquería y la estética internacional. He ganado premios en Miami y todo... ¿Qué te crees? Por algo me dicen la reina de las tijeras.
Andrew: Jajaja. Eso como que sonó a otra cosa...
Patricia. Oye guapo que no soy lesbiana eh... jajaja. Nada que ver... Yo le voy al papacito rico ese que sale en "Juan de la cruz"... (Dice burlona)
Andrew: Jajajajaja. (Riendo a carcajadas) ¿Estás loca, nunca te dijeron? (Sonríe)
Patricia: Eso me dicen Silvia y Dani... (Sonríe)
Andrew: ¿Quiénes son Silvia y Dani?
Patricia: Mis mejores amigos... ella es divina, o sea, tú la ves y dices.. parece actriz de novelas. Disque tiene un aire a Norkys Batista de joven, a la actriz venezolana esa...
Andrew: No sé quien es... (Sonríe risueño escuchándola con detalle)
Patricia: Y Dani es un amor, y además está como un mango... pero es gay, así que ni pa novio. Ambos son como los hermanos que no tuve.
Andrew: Me alegro... se ve que los quieres mucho.
Patricia: Demasiado, no sé que haría sin ellos... ¿Andrew me dijiste que te llamabas verdad?
Andrew: Buena memoria señorita...
Patricia: Imagino que te mudaste con tu esposa... o...
Andrew: No, terminé con mi novia hace unos meses.
Patricia. Ahm... entiendo.
Andrew: Soy de California, de Napa Valley. Cerca de San Francisco. ¿Conoces?
Patricia. ¿En serio? ¿Donde grababan "Falcon Crest"?
Andrew: Jajaja, exactamente, de esa zona... Veo que conocías bien la serie.
Patricia: Ay no me la perdía, que mala era la vieja, la Angela Channing... Se hacía odiar.
Andrew: Deberías visitar algún día, seguro te va a gustar la región.
Patricia. ¿Y cómo es que te mudaste acá tan lejos, a Florida? Y además este pueblo que no sale ni en el mapa yo creo...
Andrew: Simplemente quería un cambio de aires, así que solicité un traslado y me tocó aquí... Eso es todo.
Patricia. Bueno pues vamos manos a la obra... ¡A trabajar!! (Tomando peine y tijeras)
Andrew: A sus órdenes mi sargento... (Sonríe amable, haciendo el gesto militar con una mano)
Patricia: Qué gracioso el niño... (Finge enojarse, conteniendo la risa, ambos tontean)
Ambos continúan conversando, y es que se han caído muy bien desde el primer momento. Andrew es un chico muy majo y muy sencillo y Patricia se ha dado cuenta de que es muy distinto de Ricardo.
INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, DORMITORIO DE NURIA / DÍA
En el piso de arriba de la casa, Zoraida anda limpiando el cuarto de Nuria pero se detiene a observar por la ventana un instante. La joven se queda mirando a Juan quien está bañándose en la piscina. Nuestro protagonista sale del agua en bañador blanco para tomar una toalla gris de una silla, la criada habla consigo misma.

Zoraida: Ay diosito, el señor Juan cada día más papachongo... Está pa cogerlo y no soltarlo... (Suspirando) Quien fuera su esposa... Mi amor, a ti te hacía yo de todo, todito... te iba a...
En ese momento Jennifer aparece a su espalda y la sorprende. Escuchamos música incidental.
Jennifer: ¿A qué, descarada? ¿Qué quieres tú con mi marido Zoraida? (Dice muy enojada)

Zoraida: ¡Ay perdón... señora Jennifer, no sabía que estaba usted por acá...¡¡ (Dice muy nerviosa y preocupada)
Jennifer: Desgraciada... (Agarrándola del cabello con rabia)
Zoraida: ¡AHHH!!! ¡Me va a dejar calva señora!!! ¡AHHH!!!
Jennifer: ¡Ciega es lo que debería dejarte, maldita piruja barata!!! Bien te apodan los peones Zorraida... Eres una vagabunda... pero yo te voy a enseñar a respetar hombres ajenos... (Pegándole una cachetada, en segundos le suelta una segunda con más fuerza y con la mano vuelta)
Zoraida: ¡Ahhhh!!! ¡Por favor no me pegue más, señoraaa!! (Rompiendo a llorar)
Jennifer: Escúchame bien malnacida... (Agarrándola del cuello y empujándola con violencia contra una pared) Si vuelvo a verte espiando a mi esposo en la alberca, en el baño o cambiándose de ropa, te juro que te mato. ¿Me oyes, percucia? Tú sabes que lo hago. (Dice soberbia y amenazante)
Zoraida: Sssi.... (Dice en voz baja y totalmente aterrorizada)
Jennifer: (Soltándola) ¡Y ahora lárgate de mi vista si no quieres que te muela a golpes!!! ¡FUERA!!!
La criada se marcha muy asustada y nerviosa.
EXT. / HACIENDA DEL CASTILLO, JARDÍN / DÍA
Daniel confronta a Fran, ambos chicos mantienen una acalorada discusión en el jardín de la hacienda.


Fran: Buenas.. ¿Qué tal Dani? Venía a visitar a mi prima... ¿Está Jennifer? (Dice con sorna pues no le cae bien)
Daniel confronta a Fran, ambos chicos mantienen una acalorada discusión en el jardín de la hacienda.


Fran: Buenas.. ¿Qué tal Dani? Venía a visitar a mi prima... ¿Está Jennifer? (Dice con sorna pues no le cae bien)
Daniel: No, Fran, tu primita no está... Salió a hacer unas compras con Kiara. Precisamente contigo quería yo hablar, desgraciado... (Sacando su móvil del bolsillo del pantalón)
Fran: ¿Se puede saber por qué demonios me hablas en ese tono? (Dice muy molesto)
Daniel: Ahora mismo me vas a explicar que carajo son estas estas fotos que me han mandado a mi celular esta mañana... ¡Quiero una respuesta y la quiero ahora!!! (Furioso, le muestra las fotos)
En dichas imágenes se ve a Fran besándose y metiendo mano a Mirela por bajo de la falda y entre la blusa. Las fotos fueron hechas tiempo atrás en la puerta trasera del bar Luna Azul en el pueblo.
Fran: ¿Quién te mandó estas fotos? (Dice sorprendido y algo nervioso) ¿De donde las sacaste?
Daniel: ¿Qué es lo que te traes con mi mamá? ¡¿Son amantes?! ¡Habla maldito bastardo!!!
Fran: Jajaja. Fuimos, Danielito... Fuimos, y la verdad que lo pasábamos muy pero que muy bien la Mirela y yo... Si tu supieras todo lo que hacíamos... (Se burla)
Daniel: Cerdo... (Dice con asco y rabia)
Fran: Ni tanto... porque a tu mamacita querida bien que le gustaba todo lo que este macho que está aqui le hacía jajaja. ¿Sabes una cosa, imbécil? Que si tu mami me buscó para desfogarse, fue porque tu papá... no le daba lo que ella necesitaba. ¡Yo le hacía sentir mujer a tu madre, no él!!! (Dice burlón y con una sonrisa muy desagradable)
Daniel: ¡No me interesan esos detalles!!! Eres un miserable... Deja que hable con mi mamá... porque me va a escuchar. Vergüenza les tenía que dar, no sólo engañaron a mi papá... no... es que andas acostándote con un señora que te dobla la edad.
Fran: ¡Andaba, imbécil! ¿Qué no entendiste que esas fotos fueron hace años? Me cansé de Mirela porque se estaba obsesionando conmigo y la mandé a paseo. Le dije que o me dejaba en paz o se lo contaría todo a tu padre.
Daniel: Eres un degenerado Fran, un depravado... ¿Cómo pudiste acostarte con ella? ¡Mi mamá podría ser tu madre!!!
Fran: ¡Pero NO lo es!!! (Gritando furioso) Te estás pasando Daniel... ¿Qué carajos te ocurre hoy? ¿Tienes problemas con tu noviecito Santiago y lo pagas conmigo o qué? No te consiento que me faltes al respeto. ¿Me oyes? Vuelve a insultarme y te juro que te parto la cara, maricón de mierda.
Escuchamos música incidental... En ese instante Daniel, muy enojado, alza su mano derecha para darle un puñetazo a Fran pero el rubio le sujeta con fuerza y le pega un durísimo puñetazo a a Daniel en la cara con la mano izquierda, el golpe es brutal. Daniel cae al piso con el labio inferior roto, sin dar crédito a lo que acaba de suceder.
Daniel: ¡¡Cómo te atreves!!! (Gritándole histérico, tratando de ponerse de pie)
Fran: Dale, acá te espero... Ahora si vamos a ajustar cuentas tu y yo, desgraciado. Ma-ri-cón... (Dice burlándose y muy desafiante)
Y Daniel se levanta del piso, el chico se abalanza contra Fran, ambos hombres se enzarzan en una fortísima pelea. Escuchamos música incidental. A lo lejos desde el patio de cuadras, Juan, Diego y Ricardo han presenciado toda la escena y los tres salen a la carrera para intentar separarlos.



Los tres hombres llegan rápidamente al lugar. Juan agarra a su hermano Daniel por la espalda, mientras que Diego y Ricardo sujetan a Fran uno a cada lado.
Fran: ¡Suéltenme que le voy a partir la cara a este imbécil!!!
Diego: ¡Ya basta, Fran, cálmate!
Juan: ¿Se puede saber que carajo ocurre entre ustedes dos?
Daniel: ¡Que se los cuente él!!! Eres un cerdo, Fran, un miserable... Homófobo de mierda... ¡Suéltame Juan que te juro que lo voy a matar!!!
Juan: ¡Ya, Daniel, suficiente!!! (Gritando muy enojado)
Daniel: ¡Que me sueltes te digoooo!!! (Se revuelve furioso y se suelta de su hermano)
Pero en ese momento, Juan pierde la paciencia y le pega una bofetada a Daniel.
Juan: ¡Que te calmes te he dicho!! ¡Te estás comportando con un chamaco!!! ¿Qué te diría papá si te viera? ¡Dimee!!
Fran: Jajaja. Ay pobrecito Dani que hasta tu hermano mayor te golpea. Mírate, si pareces una vieja histérica, jajaja. Gays... son todos igual de melodramáticos... (Sonríe burlón)
Daniel: ¡Cállateeee!!! (Se abalanza para pegarle pero Juan sujeta a Daniel de nuevo)
Juan: ¡BASTA YAAAA!!! (Gritando con rabia) ¡Entra en la casa, Daniel!! ¡Ahora!!!
Mientras Daniel se va, Diego y Ricardo sueltan a Fran..
Fran: ¡Quítenme sus sucias manos de encima! ¡Huelen a caballo!!! Par de marginales.
Juan: Ahora mismo me vas contar que pasó entre mi hermano y tú, y quiero la verdad.
Fran: ¿Quieres saberlo? Tu hermanito el bobo ese descubrió que su mamá y yo fuimos amantes hace unos años. ¿Qué tal? (Sonríe burlón)
Juan: ¿Pero qué estás diciendo? (Alucinado)
Ricardo: Esto es increíble...
Juan: Mira Fran, hazme el favor y te me largas de la hacienda ya mismo. Si quieres ver a tu prima Jennifer, márcale al celular y la ves en el pueblo. No te quiero volver a ver por acá de nuevo. ¿Te quedó claro?
Fran: Tu siempre de macho alfa de la manada de los Castillo... ¿Te crees mucho por ser dueño de esta hacienda ahora, verdad? En el fondo eres un imbécil igual que tu hermano.
Juan: ¡QUE TE LARGUES DE MI CASA TE HE DICHO!!! ¡FUERAAAA!!! (Gritando con rabia y lleno de ira)
Fran: Está bien, ya me voy me voy...
Diego: Lárgate Fran...
Fran: Tú no te metas en esto que no es asunto tuyo Diego, vete a curar vacas y caballos anda... (Se burla y se va)
Ricardo: Pero que tipo más payaso... No se preocupe Juan, que si lo vuelvo a ver por aquí hablaré con el resto de peones para que lo boten a patadas de la hacienda.
Juan: Diego, ven conmigo a la casa, tenemos que hablar con Daniel.
CONTINUARÁ…
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