SILVIA
CAPÍTULO 4: TIEMPO DE CAMBIOSSAN MARTÍN, FLORIDA
INT. / IGLESIA DE SAN MARTÍN, CONFESIONARIO / DÍA

Don Esteban continúa hablando con el padre Cristóbal en el confesionario de la iglesia del pueblo


Cristóbal: ¿Cómo así que tienes una hija secreta? ¿Dónde?
Esteban: Lo supe hace poco, es una larga historia... Pero no me juzgue.
Cristóbal: Yo no soy quien para juzgarte, eso solo puede hacerlo Dios nuestro señor, pero sigo sin creer cómo has estado tantos años ocultando tantas cosas a tu propia familia. Mirela va a enfurecer cuando sepa lo de la hija secreta esa. Porque créeme se llegará a enterar algún día.
Esteban: A decir verdad, no estoy seguro sea una chica porque el detective que contrate no me ha podido confirmar, él cree que si pero... El caso es que hace muchos años, tuve una aventura con una mujer durante un viaje a otro país.
Cristóbal: No necesito esos detalles, Esteban... (Moviendo la cabeza con visible molestia y desaprobación)
Esteban: Nunca más nos volvimos a ver, se llamaba Lucía. Era guapísima y no sabía que yo estaba casado. El caso es que hace poco me enteré que había fallecido, su madre me envió una carta, y en ella me contaba que Lucía tuvo un hijo o hija mío pero nada más. Durante años jamás me imaginé que...
Cristóbal: ¿Y cuál fue tu reacción? ¿Querer conocer a esa hija o hijo que tuviste fuera de tu matrimonio con Mirela?
Esteban: Por supuesto padre, incluso me haría las pruebas y cambiaría mi testamento si hace falta, pero para eso necesito saber su nombre y dónde vive, no tengo su dirección concreta. Su abuela no me la quiso dar en esa maldita carta.
Escuchamos música incidental...
MIAMI, FLORIDA
INT. / HOSPITAL, HABITACIÓN DE SILVIA / DÍA
En Miami, Patricia ha ido a la ciudad para visitar a su amiga Silvia que como recordaremos acababa de dar a luz horas antes a una niña.


Silvia: Mi mamá dijo que era lo mejor… ni siquiera me atreví a reclamarle nada, chama. Me he pasado horas llorando pero… ella piensa que no debo criar al hijo de ese malnacido. Que si soy muy joven, que si es hijo del pecado, que si no sé qué…
Patricia: Tal vez tenga razón, no sé, yo no quiero meterme… Ese bebé es fruto de aquella maldita noche en que… (Angustiada)
Silvia: Por favor ni me lo recuerdes… (Triste y apenada) Aún no he conseguido superarlo, amiga. Hay noches en que me despierto sobresaltada por culpa de las pesadillas… Es como si volviera a revivirlo todo…
Patricia: Dicen que una mujer… bueno, una mujer que ha sufrido algo así nunca lo olvida pero… debes seguir adelante y continuar tu vida, eres muy joven y… con el tiempo podrás conocer a alguien y…
Silvia: No, no quiero conocer otros hombres, ya con la pérdida de mi novio fue suficiente. No hay día que no me acuerde de Alberto… (Se le saltan las lágrimas)
Patricia: No llores, Silvia, lo siento, no quería incomodarte pero… algún día sucederá, cuando menos te lo esperes, yo lo sé.
Silvia: ¿Sabes Paty? Hay algo que no te he dicho…
Patricia: ¿De qué se trata chama?
Silvia: Mi mamá quiere que me vaya a vivir con ella a Sudáfrica.
Patricia: ¿A Sudáfrica? ¿Y tú que le has dicho?
Silvia: Aún nada, no sé qué hacer… Tal vez deba ir y cambiar de aires, iniciar una vida nueva, no sé… ¿Tú qué piensas? ¿Debería marcharme con ella?
Patrica: Eso sólo debes decidirlo tú sola Silvia no soy quién para opinar sobre algo así. Es tu vida.
Silvia: Lo sé... (Mirándola sin saber que decisión tomar)
INT. / AGENCIA DE ADOPCIÓN, DESPACHO / DÍA
Jennifer ha ido sola a una prestigiosa agencia de adopciones de Miami. En el despacho de la directora, una señora de unos 70 años, delgada y de cabello gris, ambas mujeres conversan sentadas a cada lado del escritorio de la señora.

Señora: ¿Su esposo no vino con usted señora de Castillo?
Jennifer: Mi marido tenía trabajo en la hacienda y no ha podido acudir hoy. De todas formas quería hablar con usted a solas primero.
Señora: Dígame… ¿Tiene dudas sobre el proceso de adopción?
Jennifer: Me han dicho que eso puede tardar varios años pero… Quería saber si… aceptaría un regalo para… cómo decir… acelerar el proceso un poquito… (Sonríe astuta, sacando de su bolso un fajo de billetes)
Señora: Bueno, de ser así… podríamos hacer una excepción con ustedes. (Sonríe mirando el dinero con avaricia)
Jennifer: Esto debe quedar entre usted y yo. ¿Entendido? No quiero que Juan sepa nada.
Señora: No se preocupe, puede confiar en mí, señora de Castillo, esto quedará entre nosotras. Puede estar tranquila
Jennifer: Jennifer, y llámeme de tú, por favor. (Sonríe)
Señora: Perfecto Jennifer, pues en los próximos días recibirá mi llamada. Creo que podré conseguirle un niño pronto. De hecho tenemos algunos bebés disponibles en este momento.
Jennifer: Quiero que sea recién nacido o de pocos meses de edad y que sea niña. No quiero niños.
Señora: ¿Y eso por qué? ¿Algún problema con los niños?
Jennifer: Mi marido tenía la ilusión de tener una niñita. Ya sabe como son los hombres de consentidores con las mujeres... A mi me da igual pero...
Señora: Entiendo… Bueno pues haré lo que pueda, pero le prometo que pronto tendrán el bebé que su esposo y usted, bueno que tú, tanto desean. (Sonríe)
Jennifer: Eso espero, muchas gracias señora Parker. (Sonríe)
Y así Jennifer consigue que la adopción sea más deprisa de lo que este tipo de procesos suelen tardar, previo pago de una gran suma de dinero. Y todo para no perder a su marido, ya que nuestra villana piensa que si no le da un hijo a Juan, así sea adoptado, éste la dejaría… Jennifer se casó con él por interés, por la hacienda y el dinero de la familia como ya sabemos. Dándole un hijo, se asegurará su futuro de por vida con ellos.
SAN MARTIN, FLORIDA
INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, JARDÍN / DÍA

Nuria está recogiendo rosas del jardín cuando es sorprendida por su ex novio Diego.


Diego: Nuria… tenemos que hablar.
Nuria: (Dándose la vuelta) ¿Se puede saber qué haces tú aquí Diego? ¿No te dije que no te quería volver a ver más nunca en mi vida? (Furiosa) ¡Lárgate de mi casa! (Tirando la cesta de rosas a tierra, con rabia)
Diego: Llevo meses intentando hablar contigo, no respondes a mis emails, no me contestas al teléfono… El día que pasó aquello en el pueblo vine horas más tarde a hablar contigo pero tu madre no me dejó verte. ¿Por qué no me quieres escuchar?
Nuria: ¿Escuchar qué? Te burlaste de mí. Andabas con otra… Te vi besándote con aquella piruja barata. ¿O me lo vas a negar en mi cara, eh, maldito infeliz?
Diego: ¿Pero qué otra ni que nada? Si apenas llevaba dos días aquí. No la conocía de nada, fue ella quién se lanzó a besarme así sin más. Te estoy diciendo la verdad.
Nuria: He estado meses llorando noches enteras por tu culpa… Pensábamos en casarnos y me traicionaste… Eres un cerdo, Diego… ¡Haz el favor de marcharte porque no quiero saber nada de ti!! ¿Me oyes? ¡Vete y nunca regreses!!!
Diego: ¡Te vas a arrepentir de lo que estás haciendo!! ¡Yo nunca te he sido infiel, nunca!! Pero está bien, cree lo que te dé la gana… ¿No quieres verme nunca más? Pues dicho y hecho… Que te vaya muy bien… (Enojado se marcha)
Nuria: Desgraciado… ¡Infeliz, maldito gusano traidor, te odiooo Diego, te odioooo!!! (Llorando desconsolada tirando al suelo las rosas con rabia)
En ese instante aparece su padre, don Esteban.

Esteban: Acabo de ver a Diego marcharse… ¿No hicieron las paces? Yo creo que ese chico es buena gente, deberías darle una oportunidad, tal vez esté diciendo la verdad. ¿Estás segura de que te engañaba con otra muchacha?
Nuria: Yo sé lo que ví, papá, sé lo que vi. Todos ustedes ya lo sabén… Diego estaba besuqueándose con una chica en San Martín, mi mamá y yo lo vimos con nuestros propios ojos, por eso lo dejé. Y más le vale no vuelva nunca más porque no respondo de mí. No respondo. (Se va hacia la casa)
INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, COCINA / DÍA
Mientras tanto, en la cocina de la hacienda, las empleadas de servicio, Rosa, Zoraida y Yuvanna conversan mientras preparan la comida.



Rosa: ¿Escuchaste lo que pasó anoche? Mataron a una muchacha en el pueblo del al lado, en Rivers Place. Le cortaron el cuello.
Zoraida: ¡Ay Diosito, no sabía nada! Qué horror por favor...
Rosa: La policía dice que el asesino puede ser alguien del pueblo o un forastero, no se sabe... No hay pistas, eso han dicho esta mañana en la radio.
Yuvanna: Creía que esas cosas solo ocurrían en Miami y en las ciudades grandes Rosa... Ya una no está segura en ninguna parte.
Rosa: Pero no la violaron...
Yuvanna: ¿Y qué tiene que no la violaran?
Rosa: Que el asesino tal vez sea una mujer... ¿Qué tal?
Zoraida: ¿Una mujer? Ay Rosa, ve demasiadas telenovelas...
SEMANAS DESPUÉS
INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, SALÓN / DÍA
Han pasado casi tres semanas. Juan y su esposa Jennifer les presentan a los padres y la hermana de él, a la pequeña bebé que recién ambos han adoptado en el orfanato de Miami.





Jennifer: A qué es preciosa… (Cargándola en brazos)
Mirela: Ay Jennifer, tenías razón, esta bebita es bellísima mi amor. ¿Ya pensaron un nombre?
Juan: Sí, vamos a llamarla Kiara. ¿Qué les parece? Era el nombre que habíamos pensando cuando... bueno... ya saben.
Nuria: ¡Me encanta, hermanito! Ay estoy tan contenta por ustedes… Al fin son padres. Lo que tanto deseaban. ¡Y yo tía! Ay, cuando se lo cuente a mis amigas la broma que me van a echar, tita Nuria... ya las estoy viendo, jajaja.
Juan: ¿Y tú papá, no dices nada, hombre? (Sonríe)
Esteban: Si es lo que quieren, yo no digo nada… (Pensando: Una adoptada… en mi familia, lo que faltaba, vamos a tener que criar una recogida de Dios sabe donde...)
Mirela: Ay Esteban, por Dios, cambia esa cara, mi amor… ¡Que ya somos abuelos!! Esto hay que celebrarlo por todo lo alto. Le diré a Rosa que traiga unas botellas de champagna.
MIAMI, FLORIDA
EXT. / CALLE / DÍA
En Miami, Silvia y su madre Katy se despiden de Patricia, después de cargar sus maletas en un taxi.



Patricia: Ay amiga, te voy a echar tanto de menos… Ojalá tu vida vaya bien allá en Sudáfrica.
Silvia: Mamá dice que puedo trabajar de secretaria en las oficinas del Parque Nacional Kruger. Así que espero que este cambio me haga bien y pueda iniciar una nueva vida allá.
Katy: Es mejor así… estaremos las dos juntas y con el tiempo olvidarás todo lo malo vivido aquí. Vamos, cariño, que no quiero que lleguemos tarde al aeropuerto.
Silvia: Cuídate mucho chama. Te llamaré al celular en cuanto aterricemos en Johanesburgo. (Se abraza con Patricia)
Patricia: ¡Buen viaje chicas!!! ¡Cuídense mucho las dos!!! (Con lágrimas en los ojos)
Madre e hija suben al taxi y en instantes el auto se marcha. Patricia les dice adiós con la mano, muy triste pues ella y Silvia están muy unidas.
INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, COMEDOR / NOCHE
Toda la familia del Castillo se encuentra en la sala. Todos felices sentados cenando alrededor de una mesa ovalada, con la nueva miembro de la familia. Jennifer le da el biberón a la niña.






Jennifer: Estoy tan feliz desde que tenemos a Kiara en casa.. (Cargando a la bebé en brazos, sonríe ilusionada)
Daniel: Hola peque, yo soy tu tío Daniel… (Le hace una caricia en la frente y sonríe)
Mirela: Es muy linda, Jennifer… Y qué rápido te la entregaron.
Jennifer: Sí, hemos tenido muchísima suerte. ¿Verdad Juan?
Juan: Eso parece… Kiara ha sido un regalo del Cielo, mi amor. (Sonríe contento y feliz)
Nuria: Es preciosa... (Sonríe)
Esteban: La verdad que sí, es muy bonita la nena... (Mirando a la bebé)
INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, PAJAR / NOCHE
Escena No recomendada a menores de 18 años.
Zoraida, la empleada de servicio se está revolcando con Ricardo, uno de los peones. La joven está desnuda mientras el muchacho, también como Dios lo trajo al mundo, la hace suya sin descanso, adueñándose de sus generosos senos.


Ricardo: Me vuelves loco, Zoraida... No puedo dejar de pensar en ti, mi amor.. Estaba deseando que cayera la noche para vernos. (Aumentando las embestidas)
La chica le abraza y acaricia la espalda con sus manos.
Zoraida: Y yo en ti, guapo... te extrañaba tanto... (Pensando: Si supieras que ayer lo hice con otro, jajaja)
Ricardo: Voy a hacer que disfrutes más que nunca esta noche, preciosa...
Zoraida: Dame Ricardo, hazme tuya, mi niño... ¡Quiero ser tu mujer!! Cógeme papito... en cuatro por fa... (Guiñándole el ojo con mucho descaro y perversión)
Y es que la joven es muy promiscua y resbalosa, y se acuesta en varios peones de la finca sin que ellos sepan.
INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, DORMITORIO DE DANIEL / NOCHE
Daniel charla por teléfono con su amiga Patricia, la cual está en la cocina de su casa del pueblo de San Martín. Dani está tumbado en su cama. Paty, sentada en una silla.


Patricia: Mira Dani, da igual que Diego ya no esté de novio con tu hermana. Ese chico es hetero y jamás se va a fijar en ti. Además seguro ya anda con alguna chica del pueblo...
Daniel: Lo sé, Patricia pero... No puedo evitar sentir lo que siento. Diego me gusta, siempre me ha gustado, pero sé lo que hay.
Patricia: Por eso mismo, búscate otro, uno como tú. Será por chicos, hombre...
Daniel: Está bien, trataré de olvidarme de Diego, ya apenas le veo, con mi trabajo en la comisaría casi no coincido con él en la hacienda cuando viene por temas veterinarios, así que...
Patricia: Pues mejor... Haz lo que te digo, conoce otros chicos y sé feliz, Dani. Quiero verte contento y con pareja.
AL DÍA SIGUIENTE
INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, DORMITORIO DE NURIA / DÍA
En su recámara, Nuria termina de hacer sus maletas cuando es interrumpida por su madre, Mirela.


Mirela: ¿Se puede saber qué haces hija? ¿Te vas de viaje o qué?
Nuria: No me voy de vacaciones, mamá, me voy a vivir de nuevo a Nueva York.
Mirela: ¿A Nueva York? ¿Y se puede saber qué se ha perdido a ti allí otra vez?
Nuria: Hace poco me ofrecieron la posibilidad de trabajar en un Banco en Manhattan, así que lo he pensado y acepté la oferta. Con mis estudios y mi experiencia allá, es una gran oportunidad.
Mirela: ¿Por qué no nos habías dicho nada, mi amor?
Nuria: Qué más da eso ya.
Mirela: Ya olvida lo de Diego, hija, alejarte de acá no va a solucionar nada.
Nuria: Ya lo sé pero no deja de sentarme mal, mamá. Es mejor que me vaya, no quiero tener que verle en el pueblo ni en la hacienda.
Mirela: Está bien, como quieras, mi vida… Sólo espero no sea un momento de enojo y luego te arrepientas de tu decisión, porque te conozco.
Nuria: No me arrepentiré, te digo que me voy a Nueva York. Ahora si me disculpas voy a despedirme del resto de la familia… (Saliendo del cuarto con sus maletas)
7 AÑOS DESPUÉS
*****************************
EXT. / HACIENDA DEL CASTILLO, CORRALES / DÍA
Han pasado más de siete años y la pequeña Kiara ya no es un bebé, es un guapa jovencita muy tierna y risueña. Don Esteban y Juan conversan junto a unos corrales donde observan unas yeguas con sus potrillos.



Ampliar esta imagen.Clic aquí para ver su tamaño original

Kiara: Que lindos son papi... A mi el que más me gusta es ese blanco que nació ayer... Es tan bello... De mayor quiero que sea mi caballo.
Juan: Pero hija, aún te faltan años para ser amazona.
Kiara: No importa, puedo empezar a aprender a montar ya mismo. Que voy a cumplir ochos. Ya no soy una niña.
Juan: Jajaja. Como te escuche tu mamá te mata. Ni loca te dejaría montar a caballo.
Kiara: Pos la engañamos... Anda di que sí, por fi, por fi, por fiiiiiiiiiii. Anda abuelo convéncelo tú.
Esteban: A mi no me mires, yo no puedo opinar... (Sonríe)
Juan: ¡Ya veremos, no seas pesada mamita! (Sonríe)
Kiara: Mmm... (Poniendo cara de enojo)
Juan: ¡Está bien, aprenderás... pero con un pony!!!
Kiara: ¡Biennnn!!!!
Esteban: Falta aquella yegua por vacunar, Juan...
Juan: Kiara, ve a la casa y le dices a Rosa que te de más medicamento, dile que necesito la vacuna de los caballos… Pero ten cuidado con ello. ¿Ok?
Kiara: ¡Voy papá!! (Se va corriendo)
Esteban: La verdad que al principio no estaba muy a favor de la adopción pero… tengo que reconocer que Kiara pareciera tu hija de sangre, Juan. Le tengo mucho cariño a esa mocosa, ya es mi nieta. (Sonríe)
Juan: Sabía que cambiarías de parecer, papá. (Sonríe) Estoy muy orgulloso de Kiara. Su madre y yo somos tan felices… La hacienda es otra desde que esa niña llegó a nuestras vidas.
Esteban: Sólo espero que su madre biológica nunca aparezca para reclamarla...
Juan: Lo dudo mucho, Jennifer me dijo que era huérfana del todo. Sin padre ni madre.
CONTINUARÁ…
INT. / HOSPITAL, HABITACIÓN DE SILVIA / DÍA
En Miami, Patricia ha ido a la ciudad para visitar a su amiga Silvia que como recordaremos acababa de dar a luz horas antes a una niña.


Silvia: Mi mamá dijo que era lo mejor… ni siquiera me atreví a reclamarle nada, chama. Me he pasado horas llorando pero… ella piensa que no debo criar al hijo de ese malnacido. Que si soy muy joven, que si es hijo del pecado, que si no sé qué…
Patricia: Tal vez tenga razón, no sé, yo no quiero meterme… Ese bebé es fruto de aquella maldita noche en que… (Angustiada)
Silvia: Por favor ni me lo recuerdes… (Triste y apenada) Aún no he conseguido superarlo, amiga. Hay noches en que me despierto sobresaltada por culpa de las pesadillas… Es como si volviera a revivirlo todo…
Patricia: Dicen que una mujer… bueno, una mujer que ha sufrido algo así nunca lo olvida pero… debes seguir adelante y continuar tu vida, eres muy joven y… con el tiempo podrás conocer a alguien y…
Silvia: No, no quiero conocer otros hombres, ya con la pérdida de mi novio fue suficiente. No hay día que no me acuerde de Alberto… (Se le saltan las lágrimas)
Patricia: No llores, Silvia, lo siento, no quería incomodarte pero… algún día sucederá, cuando menos te lo esperes, yo lo sé.
Silvia: ¿Sabes Paty? Hay algo que no te he dicho…
Patricia: ¿De qué se trata chama?
Silvia: Mi mamá quiere que me vaya a vivir con ella a Sudáfrica.
Patricia: ¿A Sudáfrica? ¿Y tú que le has dicho?
Silvia: Aún nada, no sé qué hacer… Tal vez deba ir y cambiar de aires, iniciar una vida nueva, no sé… ¿Tú qué piensas? ¿Debería marcharme con ella?
Patrica: Eso sólo debes decidirlo tú sola Silvia no soy quién para opinar sobre algo así. Es tu vida.
Silvia: Lo sé... (Mirándola sin saber que decisión tomar)
INT. / AGENCIA DE ADOPCIÓN, DESPACHO / DÍA
Jennifer ha ido sola a una prestigiosa agencia de adopciones de Miami. En el despacho de la directora, una señora de unos 70 años, delgada y de cabello gris, ambas mujeres conversan sentadas a cada lado del escritorio de la señora.

Señora: ¿Su esposo no vino con usted señora de Castillo?
Jennifer: Mi marido tenía trabajo en la hacienda y no ha podido acudir hoy. De todas formas quería hablar con usted a solas primero.
Señora: Dígame… ¿Tiene dudas sobre el proceso de adopción?
Jennifer: Me han dicho que eso puede tardar varios años pero… Quería saber si… aceptaría un regalo para… cómo decir… acelerar el proceso un poquito… (Sonríe astuta, sacando de su bolso un fajo de billetes)
Señora: Bueno, de ser así… podríamos hacer una excepción con ustedes. (Sonríe mirando el dinero con avaricia)
Jennifer: Esto debe quedar entre usted y yo. ¿Entendido? No quiero que Juan sepa nada.
Señora: No se preocupe, puede confiar en mí, señora de Castillo, esto quedará entre nosotras. Puede estar tranquila
Jennifer: Jennifer, y llámeme de tú, por favor. (Sonríe)
Señora: Perfecto Jennifer, pues en los próximos días recibirá mi llamada. Creo que podré conseguirle un niño pronto. De hecho tenemos algunos bebés disponibles en este momento.
Jennifer: Quiero que sea recién nacido o de pocos meses de edad y que sea niña. No quiero niños.
Señora: ¿Y eso por qué? ¿Algún problema con los niños?
Jennifer: Mi marido tenía la ilusión de tener una niñita. Ya sabe como son los hombres de consentidores con las mujeres... A mi me da igual pero...
Señora: Entiendo… Bueno pues haré lo que pueda, pero le prometo que pronto tendrán el bebé que su esposo y usted, bueno que tú, tanto desean. (Sonríe)
Jennifer: Eso espero, muchas gracias señora Parker. (Sonríe)
Y así Jennifer consigue que la adopción sea más deprisa de lo que este tipo de procesos suelen tardar, previo pago de una gran suma de dinero. Y todo para no perder a su marido, ya que nuestra villana piensa que si no le da un hijo a Juan, así sea adoptado, éste la dejaría… Jennifer se casó con él por interés, por la hacienda y el dinero de la familia como ya sabemos. Dándole un hijo, se asegurará su futuro de por vida con ellos.
SAN MARTIN, FLORIDA
INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, JARDÍN / DÍA

Nuria está recogiendo rosas del jardín cuando es sorprendida por su ex novio Diego.


Diego: Nuria… tenemos que hablar.
Nuria: (Dándose la vuelta) ¿Se puede saber qué haces tú aquí Diego? ¿No te dije que no te quería volver a ver más nunca en mi vida? (Furiosa) ¡Lárgate de mi casa! (Tirando la cesta de rosas a tierra, con rabia)
Diego: Llevo meses intentando hablar contigo, no respondes a mis emails, no me contestas al teléfono… El día que pasó aquello en el pueblo vine horas más tarde a hablar contigo pero tu madre no me dejó verte. ¿Por qué no me quieres escuchar?
Nuria: ¿Escuchar qué? Te burlaste de mí. Andabas con otra… Te vi besándote con aquella piruja barata. ¿O me lo vas a negar en mi cara, eh, maldito infeliz?
Diego: ¿Pero qué otra ni que nada? Si apenas llevaba dos días aquí. No la conocía de nada, fue ella quién se lanzó a besarme así sin más. Te estoy diciendo la verdad.
Nuria: He estado meses llorando noches enteras por tu culpa… Pensábamos en casarnos y me traicionaste… Eres un cerdo, Diego… ¡Haz el favor de marcharte porque no quiero saber nada de ti!! ¿Me oyes? ¡Vete y nunca regreses!!!
Diego: ¡Te vas a arrepentir de lo que estás haciendo!! ¡Yo nunca te he sido infiel, nunca!! Pero está bien, cree lo que te dé la gana… ¿No quieres verme nunca más? Pues dicho y hecho… Que te vaya muy bien… (Enojado se marcha)
Nuria: Desgraciado… ¡Infeliz, maldito gusano traidor, te odiooo Diego, te odioooo!!! (Llorando desconsolada tirando al suelo las rosas con rabia)
En ese instante aparece su padre, don Esteban.

Esteban: Acabo de ver a Diego marcharse… ¿No hicieron las paces? Yo creo que ese chico es buena gente, deberías darle una oportunidad, tal vez esté diciendo la verdad. ¿Estás segura de que te engañaba con otra muchacha?
Nuria: Yo sé lo que ví, papá, sé lo que vi. Todos ustedes ya lo sabén… Diego estaba besuqueándose con una chica en San Martín, mi mamá y yo lo vimos con nuestros propios ojos, por eso lo dejé. Y más le vale no vuelva nunca más porque no respondo de mí. No respondo. (Se va hacia la casa)
INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, COCINA / DÍA
Mientras tanto, en la cocina de la hacienda, las empleadas de servicio, Rosa, Zoraida y Yuvanna conversan mientras preparan la comida.



Rosa: ¿Escuchaste lo que pasó anoche? Mataron a una muchacha en el pueblo del al lado, en Rivers Place. Le cortaron el cuello.
Zoraida: ¡Ay Diosito, no sabía nada! Qué horror por favor...
Rosa: La policía dice que el asesino puede ser alguien del pueblo o un forastero, no se sabe... No hay pistas, eso han dicho esta mañana en la radio.
Yuvanna: Creía que esas cosas solo ocurrían en Miami y en las ciudades grandes Rosa... Ya una no está segura en ninguna parte.
Rosa: Pero no la violaron...
Yuvanna: ¿Y qué tiene que no la violaran?
Rosa: Que el asesino tal vez sea una mujer... ¿Qué tal?
Zoraida: ¿Una mujer? Ay Rosa, ve demasiadas telenovelas...
SEMANAS DESPUÉS
INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, SALÓN / DÍA
Han pasado casi tres semanas. Juan y su esposa Jennifer les presentan a los padres y la hermana de él, a la pequeña bebé que recién ambos han adoptado en el orfanato de Miami.





Jennifer: A qué es preciosa… (Cargándola en brazos)
Mirela: Ay Jennifer, tenías razón, esta bebita es bellísima mi amor. ¿Ya pensaron un nombre?
Juan: Sí, vamos a llamarla Kiara. ¿Qué les parece? Era el nombre que habíamos pensando cuando... bueno... ya saben.
Nuria: ¡Me encanta, hermanito! Ay estoy tan contenta por ustedes… Al fin son padres. Lo que tanto deseaban. ¡Y yo tía! Ay, cuando se lo cuente a mis amigas la broma que me van a echar, tita Nuria... ya las estoy viendo, jajaja.
Juan: ¿Y tú papá, no dices nada, hombre? (Sonríe)
Esteban: Si es lo que quieren, yo no digo nada… (Pensando: Una adoptada… en mi familia, lo que faltaba, vamos a tener que criar una recogida de Dios sabe donde...)
Mirela: Ay Esteban, por Dios, cambia esa cara, mi amor… ¡Que ya somos abuelos!! Esto hay que celebrarlo por todo lo alto. Le diré a Rosa que traiga unas botellas de champagna.
MIAMI, FLORIDA
EXT. / CALLE / DÍA
En Miami, Silvia y su madre Katy se despiden de Patricia, después de cargar sus maletas en un taxi.



Patricia: Ay amiga, te voy a echar tanto de menos… Ojalá tu vida vaya bien allá en Sudáfrica.
Silvia: Mamá dice que puedo trabajar de secretaria en las oficinas del Parque Nacional Kruger. Así que espero que este cambio me haga bien y pueda iniciar una nueva vida allá.
Katy: Es mejor así… estaremos las dos juntas y con el tiempo olvidarás todo lo malo vivido aquí. Vamos, cariño, que no quiero que lleguemos tarde al aeropuerto.
Silvia: Cuídate mucho chama. Te llamaré al celular en cuanto aterricemos en Johanesburgo. (Se abraza con Patricia)
Patricia: ¡Buen viaje chicas!!! ¡Cuídense mucho las dos!!! (Con lágrimas en los ojos)
Madre e hija suben al taxi y en instantes el auto se marcha. Patricia les dice adiós con la mano, muy triste pues ella y Silvia están muy unidas.
INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, COMEDOR / NOCHE
Toda la familia del Castillo se encuentra en la sala. Todos felices sentados cenando alrededor de una mesa ovalada, con la nueva miembro de la familia. Jennifer le da el biberón a la niña.






Jennifer: Estoy tan feliz desde que tenemos a Kiara en casa.. (Cargando a la bebé en brazos, sonríe ilusionada)
Daniel: Hola peque, yo soy tu tío Daniel… (Le hace una caricia en la frente y sonríe)
Mirela: Es muy linda, Jennifer… Y qué rápido te la entregaron.
Jennifer: Sí, hemos tenido muchísima suerte. ¿Verdad Juan?
Juan: Eso parece… Kiara ha sido un regalo del Cielo, mi amor. (Sonríe contento y feliz)
Nuria: Es preciosa... (Sonríe)
Esteban: La verdad que sí, es muy bonita la nena... (Mirando a la bebé)
INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, PAJAR / NOCHE
Escena No recomendada a menores de 18 años.
Zoraida, la empleada de servicio se está revolcando con Ricardo, uno de los peones. La joven está desnuda mientras el muchacho, también como Dios lo trajo al mundo, la hace suya sin descanso, adueñándose de sus generosos senos.


Ricardo: Me vuelves loco, Zoraida... No puedo dejar de pensar en ti, mi amor.. Estaba deseando que cayera la noche para vernos. (Aumentando las embestidas)
La chica le abraza y acaricia la espalda con sus manos.
Zoraida: Y yo en ti, guapo... te extrañaba tanto... (Pensando: Si supieras que ayer lo hice con otro, jajaja)
Ricardo: Voy a hacer que disfrutes más que nunca esta noche, preciosa...
Zoraida: Dame Ricardo, hazme tuya, mi niño... ¡Quiero ser tu mujer!! Cógeme papito... en cuatro por fa... (Guiñándole el ojo con mucho descaro y perversión)
Y es que la joven es muy promiscua y resbalosa, y se acuesta en varios peones de la finca sin que ellos sepan.
INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, DORMITORIO DE DANIEL / NOCHE
Daniel charla por teléfono con su amiga Patricia, la cual está en la cocina de su casa del pueblo de San Martín. Dani está tumbado en su cama. Paty, sentada en una silla.


Patricia: Mira Dani, da igual que Diego ya no esté de novio con tu hermana. Ese chico es hetero y jamás se va a fijar en ti. Además seguro ya anda con alguna chica del pueblo...
Daniel: Lo sé, Patricia pero... No puedo evitar sentir lo que siento. Diego me gusta, siempre me ha gustado, pero sé lo que hay.
Patricia: Por eso mismo, búscate otro, uno como tú. Será por chicos, hombre...
Daniel: Está bien, trataré de olvidarme de Diego, ya apenas le veo, con mi trabajo en la comisaría casi no coincido con él en la hacienda cuando viene por temas veterinarios, así que...
Patricia: Pues mejor... Haz lo que te digo, conoce otros chicos y sé feliz, Dani. Quiero verte contento y con pareja.
AL DÍA SIGUIENTE
INT. / HACIENDA DEL CASTILLO, DORMITORIO DE NURIA / DÍA
En su recámara, Nuria termina de hacer sus maletas cuando es interrumpida por su madre, Mirela.


Mirela: ¿Se puede saber qué haces hija? ¿Te vas de viaje o qué?
Nuria: No me voy de vacaciones, mamá, me voy a vivir de nuevo a Nueva York.
Mirela: ¿A Nueva York? ¿Y se puede saber qué se ha perdido a ti allí otra vez?
Nuria: Hace poco me ofrecieron la posibilidad de trabajar en un Banco en Manhattan, así que lo he pensado y acepté la oferta. Con mis estudios y mi experiencia allá, es una gran oportunidad.
Mirela: ¿Por qué no nos habías dicho nada, mi amor?
Nuria: Qué más da eso ya.
Mirela: Ya olvida lo de Diego, hija, alejarte de acá no va a solucionar nada.
Nuria: Ya lo sé pero no deja de sentarme mal, mamá. Es mejor que me vaya, no quiero tener que verle en el pueblo ni en la hacienda.
Mirela: Está bien, como quieras, mi vida… Sólo espero no sea un momento de enojo y luego te arrepientas de tu decisión, porque te conozco.
Nuria: No me arrepentiré, te digo que me voy a Nueva York. Ahora si me disculpas voy a despedirme del resto de la familia… (Saliendo del cuarto con sus maletas)
7 AÑOS DESPUÉS
*****************************
EXT. / HACIENDA DEL CASTILLO, CORRALES / DÍA
Han pasado más de siete años y la pequeña Kiara ya no es un bebé, es un guapa jovencita muy tierna y risueña. Don Esteban y Juan conversan junto a unos corrales donde observan unas yeguas con sus potrillos.



Ampliar esta imagen.Clic aquí para ver su tamaño original
Kiara: Que lindos son papi... A mi el que más me gusta es ese blanco que nació ayer... Es tan bello... De mayor quiero que sea mi caballo.
Juan: Pero hija, aún te faltan años para ser amazona.
Kiara: No importa, puedo empezar a aprender a montar ya mismo. Que voy a cumplir ochos. Ya no soy una niña.
Juan: Jajaja. Como te escuche tu mamá te mata. Ni loca te dejaría montar a caballo.
Kiara: Pos la engañamos... Anda di que sí, por fi, por fi, por fiiiiiiiiiii. Anda abuelo convéncelo tú.
Esteban: A mi no me mires, yo no puedo opinar... (Sonríe)
Juan: ¡Ya veremos, no seas pesada mamita! (Sonríe)
Kiara: Mmm... (Poniendo cara de enojo)
Juan: ¡Está bien, aprenderás... pero con un pony!!!
Kiara: ¡Biennnn!!!!
Esteban: Falta aquella yegua por vacunar, Juan...
Juan: Kiara, ve a la casa y le dices a Rosa que te de más medicamento, dile que necesito la vacuna de los caballos… Pero ten cuidado con ello. ¿Ok?
Kiara: ¡Voy papá!! (Se va corriendo)
Esteban: La verdad que al principio no estaba muy a favor de la adopción pero… tengo que reconocer que Kiara pareciera tu hija de sangre, Juan. Le tengo mucho cariño a esa mocosa, ya es mi nieta. (Sonríe)
Juan: Sabía que cambiarías de parecer, papá. (Sonríe) Estoy muy orgulloso de Kiara. Su madre y yo somos tan felices… La hacienda es otra desde que esa niña llegó a nuestras vidas.
Esteban: Sólo espero que su madre biológica nunca aparezca para reclamarla...
Juan: Lo dudo mucho, Jennifer me dijo que era huérfana del todo. Sin padre ni madre.
CONTINUARÁ…
No hay comentarios:
Publicar un comentario